Imposible identificar restos de tumbas profanadas en Illinois

Chicago.- A casi 15 días de haber sido dada a conocer la profanación de al menos 300 tumbas del cementerio Burr Oak, cerca de Chicago, ni la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) logra devolver la tranquilidad a los familiares de los muertos.

Los causantes del escándalo, tres sepultureros y la administradora del cementerio, situado al sur de Chicago, desenterraron algunos cadáveres y los amontonaron en un sitio apartado para revender las tumbas.

Asimismo, otros restos humanos fueron dejados en tumbas ya ocupadas, por lo que ha sido tarea difícil la identificación de los mismos. La FBI informó que encontró más de 200 piezas de restos humanos, pero ninguna de ellas integra un cuerpo completo.

Mientras tanto, es discutida la posibilidad de enterrarlos en una fosa común con algún tipo de monumento alusivo al hecho, ante la dificultad para identificar a quién pertenecieron los restos a través de análisis del ADN o de alguna otra forma.

Varios líderes religiosos visitaron este miércoles el camposanto de la comunidad afroamericana, motivados por las peticiones de sus congregaciones.

Acompañados por el sheriff del condado de Cook, Tom Dart, recorrieron el lugar, observaron algunas tumbas profanadas y recibieron información sobre las investigaciones.

Al final, los religiosos realizaron una oración por todos los muertos que fueron desenterrados y para mitigar el dolor de los familiares ante este hecho.

El sheriff Dart informó que el condado demandará a los propietarios del cementerio para recuperar algo de los 326 mil dólares invertidos en tiempo extra y otros gastos hechos por las autoridades del condado para dar seguimiento a este caso.

El condado ha recibido más de 55 mil llamadas telefónicas, cuatro mil correos electrónicos y 12 mil solicitudes de información de familiares que quieren saber qué pasó con los restos de sus muertos, que supuestamente descansaban en ese cementerio de 100 mil tumbas.

En un principio había sido permitido el acceso de los parientes para revisar las tumbas, pero el caos encontrado en el sitio, con lápidas extraviadas y un archivo en tal desorden que no fueron encontrados algunos mapas de ubicación, obligó a la autoridad a cerrar el paso.

Aunque los culpables ya fueron consignados, la concesión ya fue retirada a la empresa y sus propietarios están siendo demandados, la identificación de restos para su regreso al sitio donde les corresponde estar enterrados es una medida que, aunque esperada, se presenta como algo imposible de cumplir.

De acuerdo con declaraciones médicas difundidas por el mismo condado, si bien se puede extraer de los huesos encontrados el ADN, se tendría que obtener muestras de las familias de las cien mil personas sepultadas, debido al tamaño del desorden.

Es una acción “probablemente más allá de lo posible”, declaró Robert Grant, agente especial del FBI encargado de la operación, y a la fecha no se ha encontrado ninguna mejor respuesta para dar a los familiares de los muertos desenterrados.

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