Encomia ACNUR política ecuatoriana para refugiados

Por Luis Onofa.

Quito.- La representante del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) en Ecuador, Marta Juárez, destacó los avances de la política ecuatoriana para los refugiados, aunque señaló que aún falta mucho por hacer. Juárez, quien terminó este viernes su misión en Ecuador, recordó en diálogo con Notimex, que hace cuatro años, cuando llegó a Quito, “la situación de los refugiados no estaba ubicada en un lugar destacado en la agenda del gobierno ecuatoriano”.

Sin embargo, dijo que a partir de 2007 se volvió “un tema importante”, puesto que ese año, el gobierno ecuatoriano expresó su voluntad de tratarlo como un asunto humanitario. El gobierno del presidente Rafael Correa “decidió actuar y tomó decisiones muy importantes como formular una política integral sobre refugio, que fue lanzada en 2008”.

Señaló que esa decisión fue producto de un trabajo previo, junto con el ACNUR, que consistió en estudios, uno de ellos demográfico, que mostraron un número alto de refugiados y que un problema agudo de éstos era su dificultad para acceder a la calificación como tales. Juárez indicó que el programa de registro ampliado de refugiados que ejecuta este año el gobierno ecuatoriano, el cual se inscribe en esa reciente política, es la prueba más concreta de la forma positiva en que ha evolucionado el enfoque del tema en Ecuador.

El registro ampliado busca acelerar la atención a las solicitudes de refugio, que al momento es de 68 mil, frente a 20 mil que han sido atendidas de manera favorable. “Ha sido un período en el que ha habido mucha más información sobre la situación de los refugiados en Ecuador y se ha visibilizado no sólo su situación sino también el trabajo del gobierno y pueblo ecuatorianos por ellos”, aseveró. Manifestó que “uno de los puntos más destacados” del trabajo de ACNUR en Ecuador durante su gestión ha sido “ayudar a la visibilización del problema” y crear conciencia en el exterior de que el país necesita un apoyo no sólo económico sino técnico.

Recordó que cuando llegó ella a Ecuador, el presupuesto de ACNUR era de casi tres millones de dólares anuales, cifra que este año subió a 10.5 millones de dólares, aunque admitió que es “es una contribución que aún no llena todas las necesidades”.

Juárez admitió que “queda mucho por hacer” y al respecto señaló que el programa de registro ampliado debe ser seguido por otras acciones, porque el documento que tendrán los refugiados como efecto de ese programa no es suficiente para que se integren. “No todos los refugiados tienen acceso a servicios, hay algunos que todavía sufren de discriminación, cuando se acercan a solicitar un trabajo y una vivienda”, admitió.

Sin embargo, remarcó que “ahora está claro que hay una política ecuatoriana en ejecución, encaminada a darles protección legal y acceso a derechos básicos y posibilidades para que sean un factor positivo de producción en las comunidades en las que viven”. El ACNUR abrió oficinas en Quito en 2000, a petición del gobierno ecuatoriano, que entonces comenzaba a sentir un creciente flujo de colombianos que huían del conflicto interno de su país y que no ha cesado hasta el momento.

NOTIMEX/

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