Preocupa a padres y maestros colombianos drogadicción juvenil

Carlos Augusto Rodríguez.

Bogotá.- Sustancias utilizadas para limpiar computadoras o disolver pinturas son usadas por menores en Bogotá para “trabarse” (drogarse), en medio de la preocupación y estupor de padres y maestros. David estuvo especialmente risueño y contento por unos minutos mientras olía de manera insistente la manga de su suéter, mientras cuatro de sus compañeros le pidieron hasta el cansancio que los dejara oler a ellos también.

“Es una sensación muy rara, porque me sentí feliz, pero luego me dolió la cabeza y la nariz. Creo que no lo voy a volver a hacer”, dijo a Notimex, Pablo, de 14 años, un estudiante de noveno grado de secundaria en un colegio estatal de la capital colombiana.

La “traba” de los cinco jóvenes fue descubierta por la maestra Mercedes Ríos, quien tras notar “comportamientos fuera de los común entre los menores”, comenzó a indagar con compañeros del curso para saber “que les estaría pasando”. “Descubrí que compraron una sustancia a la que llaman ‘nick’, es un líquido con el que se limpian teclados de computadores. Lo aplicaron en el saco y comenzaron a olerlo todos”, afirmó.

David aseguró por su parte que el químico le costó tres mil pesos (un dólar y medio) y que ya lo había probado antes, por iniciativa de un amigo del barrio que le dijo que “no fuera gallina, que lo probara”. El muchacho dice que cerca al colegio hay gente que se aproxima a los estudiantes y les ofrece marihuana y otras drogas y que hay niños “desde muy pequeños que ya fuman y meten vicio”. El problema es especialmente delicado por la cantidad de menores afectados y por el secreto que se guarda entre todos.

“Es difícil que los muchachos hablen, por temor a que los amenacen o por miedo a la reacción de los padres”, afirmó la docente, quien señaló que hay pocas herramientas para abordar una situación que por momentos “es muy policial”. En un reciente informe la Secretaría de Salud de Bogotá indicó que dentro de los casos de abuso de sustancias psicoactivas durante el 2007, el 37.75 por ciento correspondió a menores de 18 años.

A ello se suma que, según una encuesta oficial realizada en 2006, entre 826 mil 455 estudiantes de colegios estatales de la capital, de ocho a 22 años de edad, 28 mil 457 aceptaron que consumían alcohol y cuatro mil 900 dijeron que sabían de venta de drogas en sus colegios. Como respuesta, la Secretaría de Educación del Distrito mantiene una agresiva campaña de prevención, detección y ayuda a jóvenes consumidores a través de los departamentos de orientación escolar en los colegios.

“Les ofrecemos la posibilidad de inscribirlos en centros especializados de ayuda que les dan terapia junto a sus familias, al mismo tiempo que continúan con sus estudios”, aseguró Adriana Medina, psico-orientadora. David, en tanto, aseguró que espera poder salir de su situación “porque tengo problemas en el colegio y con mis padres y han empeorado desde que la ‘profe’ les contó que estuve metiendo. Quiero dejar todo eso, eso es lo que quiero”.

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