Zelaya permanece en frontera Nicaragua-Honduras para seguir “la resistencia”

OCOTAL, Nicaragua (AFP) – El derrocado presidente hondureño Manuel Zelaya permanecía este domingo por tercer día consecutivo cerca de la frontera entre Nicaragua y Honduras, en la localidad nicaragüense de Ocotal, desde donde prometió “mantener la resistencia”.

“Vamos a mantener la resistencia, estamos planificando (…) Hoy estamos aquí, el día a día”, declaró Zelaya desde el hotel donde se hospeda en Ocotal (226 km al norte de Managua).

Zelaya afirmó que no ha recibido “ninguna invitación” para reunirse con la secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, aunque dijo que “en los medios sí he escuchado” que habría una reunión el martes en Washington.

El gobierno de facto de Roberto Micheletti extendió en tanto hasta las 18H00 locales de este domingo (00H00 GMT del lunes) el toque de queda en la zona fronteriza con Nicaragua para contener a los seguidores de Zelaya.

Éste había anticipado el sábado en el paso limítrofe de Las Manos, a escasos kilómetros de Ocotal, que se disponía a organizar la resistencia desde territorio nicaragüense, tras considerar fracasada la mediación del presidente costarricense Oscar Arias.

Arias afirmó al diario español El País de este domingo que la presencia de Zelaya en la frontera “no ayuda a la reconciliación”, aunque insistió en que cualquier acuerdo “pasa por restituirlo como presidente”.

En Tegucigalpa, al grito de “sangre de mártires, semilla de libertad”, fueron sepultados los restos del activista Pedro Muñoz, de 24 años, muerto el sábado en la frontera de Honduras con Nicaragua.

Los restos de Muñoz, que apareció muerto en un camino rural, fueron sepultados al pie de una colina en el cementerio El Durazno, 5 km al norte de la capital, en un encendido ambiente de cientos de personas en contra del golpe de Estado.

El general Romeo Vásquez, jefe del Estado Mayor Conjunto, prometió en declaraciones a Radio Globo, de Tegucigalpa, no “dispararle” al “pueblo”, en momentos en que el gobierno de facto trata de frenar una avalancha de seguidores de Zelaya hacia la frontera.

El hambre, el cansancio y la incertidumbre campea en tanto entre los seguidores de Zelaya que han logrado llegar al lado nicaragüense. Muchos de ellos permanecen en precarias condiciones en albergues improvisados.

“No tenemos un lugar exacto donde dormir (…) hemos estado acá sin nada, ni siquiera un cartón para acostarnos”, dijo a la AFP el campesino Pablo Pérez, un agricultor que pernoctaba en el parque de Ocotal.

La mayoría de los seguidores de Zelaya que consiguieron instalarse en Ocotal, no menos de doscientas personas, llegaron confiados en que la misión de ingresar a Zelaya a Honduras sería de unos pocos días.

“Nuestra recomendación es que el presidente ingrese. Hay que arriesgarse, hay más gente que está llegando desde Honduras”, dijo Eduardo Granados, uno de los seguidores, quien reconoció que “no tenemos la logística y necesitamos más apoyo del lado hondureño”.

La esposa de Zelaya, Xiomara Castro, sus hijos menores Hortensia ‘Pichu’ y José Manuel, además de su madre y su suegra, no lograron llegar a la frontera luego de más de dos días de haber salido de Tegucigalpa debido a los controles militares en la carretera.

“Llevamos como 50 horas esperando que nos abran el paso. Nos dijeron que eran ordenes estrictas de Micheletti” no dejarnos avanzar, dijo a la AFP ‘Pichu’ Zelaya.

En tanto, cientos camioneros centroamericanos quedaron atrapados en el lado nicaragüense de la frontera. Nicaragua mantiene abierta la frontera, pero el toque de queda y los retenes militares en el lado hondureño paralizaron en los hechos desde el jueves el cruce de personas y carga por Las Manos.

La ruta que cruza Las Manos es una ruta vital del comercio centroamericano, pues conecta la zona sur de Centroamérica (Panamá, Costa Rica y Nicaragua) con los puertos caribeños del norte de Honduras, desde donde las mercancías son embarcadas hacia Norteamérica y Eur

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