Vergüenza nacional

Por Héctor Figueroa

Obligar a trabajadores inmigrantes a abandonar sus hogares y arrestarles sin ninguna causa justificada o sospecha razonable no sólo es una acción cruel, de un profundo impacto negativo en nuestras comunidades y además inconstitucional.

Más aún, que tales ataques se lleven a cabo por el gobierno federal es una vergüenza nacional para un país que fue construido y se ha hecho más fuerte en las espaldas de los trabajadores inmigrantes.

Estas duras e insensibles medidas antiinmigrantes deben llegar a su fin. Salir a la caza de los trabajadores inmigrantes indocumentados no es una solución para nuestro disfuncional sistema de inmigración. Solamente infunden temor entre trabajadores decentes, alejan más aún a los inmigrantes indocumentados y exacerban las tensiones raciales y la violencia en nuestras comunidades, sin ni siquiera mencionar que malgasta los recursos y la capacidad de las agencias locales para aplicar la ley hasta niveles desorbitados.

Los trabajadores inmigrantes y sus familias son una parte importante de nuestras comunidades, del tejido cultural y de nuestra economía.

Conjuntamente generan cada año, más de $700 mil millones en actividad económica y contribuyen al pago de impuestos de venta, propiedad y a los impuestos sobre la renta que son el combustible de nuestros servicios públicos.

En este difícil tiempo económico, tenemos la imperante necesidad de trabajar por una reforma inteligente del sistema de inmigración federal. No seguir aplicando, con poca visión de futuro, medidas represivas que malgastan los impuestos de nuestros contribuyentes.

Héctor Figueroa Secretario Tesorero de la 32BJ.

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