Busca Al Fatah retomar el liderazgo palestino

Por Rubén Medina.

Jerusalén.- El movimiento nacionalista palestino Fatah celebrará estos martes y miércoles en Belén su primera asamblea en casi dos décadas, en un intento de ganar adeptos mediante su democratización y la ampliación de su principal órgano de decisión.

Mahmoud Abbas, también presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) y de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), presidirá los trabajos que atraerán a Belén, al sur de Jerusalén, a más de dos mil participantes de Oriente Medio y de Cisjordania y Gaza.

En particular se busca la salida a la crisis en que los sumió el Movimiento de Resistencia Islámica (HAMAS), al ganar las elecciones generales de 2006.

“Esperamos que esta conferencia devuelva al movimiento Fatah a sus momentos de gloria”, dijo Muneer Ghannam, embajador de Palestina en Qatar, en declaraciones a la agencia Maan.

Para Barakat Al-Farrah, otro diplomático palestino y también miembro de la asamblea, los objetivos son “hacer valoración” de lo sucedido “en los últimos veinte años” para ver “en qué tuvo éxito el partido y en qué fracaso”.

Y también “analizar la actuación de Fatah ver sus problemas actuales y afrontarlos”.

La última vez que la asamblea de Fatah se reunió fue alrededor de la firma de los primeros acuerdos de Oslo con Israel de septiembre de 1993, que crearon fisuras internas muy severas e insalvables durante años.

Parte de los miembros de la asamblea se opusieron a esos acuerdos y exigieron seguir la lucha armada, pero el líder y fundador del partido, Yaser Arafat, fallecido en 2004, les desafío al firmar el reconocimiento de Israel y trasladarse a Gaza en 1994.

Ese traslado con muchos de los seguidores de Fatah profundizó aún más la división interna, pues creó una línea entre quienes vivían bajo la recién creada Autoridad Nacional Palestina (ANP) y los que se quedaron voluntariamente en el exilio o porque Israel les impidió regresar.

La imposibilidad de reunir a todos en Gaza y la negativa de Arafat a convocar la asamblea en el exilio por temor a ser devorado por los halcones, hizo que Fatah dirigiera sus pasos según las ordenes del Comité Central, organismo más reducido y por tanto más controlable.

Muchos de los participantes en esta asamblea son políticos y guerrilleros palestinos que no han visitado Cisjordania y Gaza en años y hasta décadas, como Khalid Abu Isba, uno de los autores de uno de los atentados más dramáticos contra Israel en los setenta.

“He esperado 30 años para regresar a Palestina, y no me iré. Me quedaré aquí hasta que me den la cédula de identidad para que pueda traer a mi hija y niños”, declaró.

Abu Isba, quien vive en Líbano, participó en el ataque contra un autobús que viajaba por la carretera costera entre Haifa y Tel Aviv en 1978, en el que murieron 35 israelíes.

En total llegan a la asamblea más de dos mil participantes de los dos 265 que fijó el Comité Central del partido la semana pasada, una cifra muy superior a los mil 252 originales.

Issa Qaraqi, ministro de la ANP para los prisioneros, indicó que de esa cifra hay que restar a 255 miembros que se encuentran detenidos en Israel desde antes de 1994, así como a los que viven en Gaza y que Hamás, que gobierna ese territorio, no deje pasar a Cisjordania.

Azzam Al-Ahmad, jefe de la bancada de Fatah en el Parlamento de la ANP, explicó que se están haciendo muchas presiones a través de gobiernos árabes y musulmanes que tienen buenas relaciones con Hamás para conseguir que estos miembros de la asamblea también puedan llegar.

Por parte de Israel, el primer ministro Biniamín Netanyahu autorizó en persona la entrada de políticos y guerrilleros palestinos para la asamblea de Belén, en un gesto hacia el presidente Abbas y hacia a comunidad internacional.

Sólo unos no fueron autorizados, según el servicio secreto israelí, muy relacionados con grupos armados como Hezbolah, o que durante la última Intifada alentaron u ordenaron atentados en Israel desde sus comandancias en el Líbano.

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