Excusas baratas

Por J. Fredis Romero

Hace unos días atrás mirando el noticiero de la tarde vi un reportaje referente a los inmigrantes; en el reporte habló un señor de quien no mencionaré el hombre por razones políticas.

Dicho individuo dio su punto de vista del por qué no era conveniente una reforma migratoria en este país. ¡La verdad no sabría decir qué sentí en ese momento!, si coraje, risa o lástima por las personas que piensan como él.

Usando sus palabras o traducción de ellas; su español no era muy claro, dijo que “la comunidad inmigrante era una carga para este país, por los gastos escolares y médicos de los hijos de inmigrantes”.

En pocas palabras, entre otras cosas dijo que el dinero que se invertía en estas personas debería ser utilizado para mejorar la economía. Cuando escuché lo que dijo, se me pararon los pelos, las uñas me crecieron y los dientes casi se me salen, “literalmente hablando”.

Por alguna razón prefiero pensar que esta persona se encontró con un charlatán y le hizo una mala traducción de lo que él realmente quería decir.

Lamentablemente, no era así, esta persona sabía perfectamente lo que decía. Por lo tanto, les pregunto a todos los que piensan como él, ¿Dónde esta el dinero que pagamos los que estamos legales en este país? ¿Y el dinero que pagan por concepto de impuestos a los que no tienen documentos? y que nunca reclaman su devolución.

Me pregunto, ¿Ese dinero se lo donan a las organizaciones sin fines de lucro o queda en manos del gobierno estatal? Ojo, aquí no estamos hablando de un dólar, son miles de millones de billetes verdes. Pero, ese tema no nos conviene tocarlo.

Lo que yo tengo claro desde que llegue a esta nación de exiliados, es que aquí nadie mantiene a nadie económicamente. Y, eso lo tenemos claro todos, legales o indocumentados, por lo tanto, no le carguemos el muerto a quien es inocente.

Si estamos pasando por una recesión económica, es por el mal manejo y decisiones que se han tomado en los últimos ocho años de gobierno. La comunidad inmigrante lo único que ha hecho es enfrentar el problema y sobrevivir con la esperanza que el día siguiente será mejor.

¿Por qué vender ese idea tan racista cuando el noventa y cinco por ciento de la sangre que corre por las venas del pueblo estadounidense es de inmigrantes? ¿Acaso ya se les olvidó que sus predecesores llegaron sin ningún tipo de documento que dijera que eran nativos de esta tierra? ¿Lo habrán olvidado sus antepasados por vergüenza?, no lo sé y no importa. No obstante, eso no cambia la realidad.

Nosotros como inmigrantes de estos tiempos, no buscamos adueñarnos de estas tierras ni quitarle el trabajo a nadie como se ha dicho muchas veces; sólo buscamos una oportunidad de ofrecerles una vida digna a nuestras familias, como lo hicieron los antepasados de los que se sienten amenazados por el pueblo inmigrante.

Hay una cosa buena en todo esto. Desde mí perspectiva en este caso hablaré del pueblo latino por lo que me enorgullezco infinitamente; que ante esta mala situación económica que atravesamos no perdemos la esperanza.

Esas personas que nos atacan nos creen tan capaces de lograr lo que queremos por nuestro bien y el de los nuestros, que les provocamos miedo e inseguridad.

Señores (as), si desempeñan sus carreras con profesionalismo nadie les quitará sus trabajos; es más, nuestros jóvenes de hoy en día no necesitan de papeles, ni máquinas de escribir con toda la tecnología que existe.

Seamos más maduros y unámonos todos como nación sin importar sexo, color, religión, nación, idioma y saldremos de esta crisis que nos agobia. Pero, si nos oponemos a una reforma, creo y estoy seguro, que eso afectará profundamente la economía más de lo que ya está.

Antes de despedirme, le quiero dedicar el siguiente párrafo a la juventud: muchachos en nuestras manos está el futuro y la imagen de nuestra comunidad latina.

Muchos de ustedes tuvieron la oport

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