Fuga de agua permite descubrir crimen pasional ocurrido en 1994

Santiago.- Una simple fuga de agua en el piso de una habitación permitió descubrir y comenzar a esclarecer en Chile un crimen pasional ocurrido en 1994 en el que una pareja de primos hermanos que vivía un romance asesinó al marido de ella.

El pasado 24 de julio, Fernando Rivera Burgos, de 20 años de edad, quedó pasmado al descubrir restos humanos en una habitación de su modesta vivienda tras romper el piso y comenzar a excavar para reparar una filtración de agua.

“Enseguida pensé que era mi padre”, relató a la policía el joven, quien siempre había sospechado que su progenitor, Samuel Rivera, quien fue reportado como desaparecido en octubre de 1994, en realidad había muerto asesinado.

Lo que se resistía a creer Rivera Burgos era que su propia madre, Ximena Burgos, fue la autora de ese crimen, en complicidad con su primo hermano, Miguel Angel Burgos, con quien sostenía un apasionado y adúltero romance cuando él tenía 17 años de edad y ella 23, en 1994.

Tras la desaparición de Samuel Rivera –un laminador de autos de 27 años de edad-, Ximena dijo a sus familiares que él, quien era un drogadicto muy violento, se esfumó de repente, por lo cual presentó una denuncia ante la policía de Carabineros por abandono.

Fernando Rivera Burgos recuerda que luego del 15 de octubre de 1994, día del crimen, “buscamos a mi papá por todos lados, en la morgue, en hospitales, y mi mamá nunca nos acompañó, pero nunca quise pensar que ella estuviera involucrada”.

Con el hallazgo de los restos de Samuel en la vivienda, localizada en el barrio popular Cóndores de Chile en esta capital, la familia apuntó hacia Ximena y ella confesó todo a la policía, aunque falta esclarecer su real grado de participación en el homicidio.

Ximena y su primo Miguel Angel, quien en 1994 era un joven recién llegado de provincia y vivía en la misma casa, se hicieron amantes y hasta la propia hija de ella, Andrea Rivera Burgos, los sorprendió intimando en una habitación.

Según Ximena, la noche del 15 de octubre de 1994 su esposo Samuel llegó ebrio y la agredió, ante lo cual intervino Miguel Angel, quien esperó a que se durmiera el esposo de su prima y utilizó una cuerda y un cojín para estrangularlo y asfixiarlo.

“Luego no supe qué pasó con el cadáver”, dijo a la policía después de que fuera capturada y ofreciera perdón a sus hijos mientras era trasladada a una comisaría.

Miguel Angel, quien ahora tiene 32 años, dijo a los investigadores que fue Ximena quien planeó el crimen, cansada de malos tratos, y que la noche del homicidio le dio a Samuel somníferos en la comida, lo que lo sumió en un sueño profundo y ambos lo ahorcaron.

“Ella me pidió ayuda para matarlo. Lo hicimos y lo enterramos con ropa en el patio de la casa”, contó el homicida.

Tras el crimen, Ximena encontró otra pareja, se fue a vivir a la localidad de Renca, en la zona metropolitana de esta capital, y procreó tres hijos más, mientras que su primo regresó a provincia, a la sureña población de Pichidegua.

Hace dos años, ella regresó a la vivienda del crimen, la cual había sido objeto de una ampliación que convirtió el patio donde había sido sepultado Samuel en una habitación, la misma donde el hijo del matrimonio halló los restos de su padre.

Cristian Buchetter, abogado defensor de Miguel Angel, dijo que en vista de que su cliente era menor de edad al momento del homicidio deberá ser sobreseído por la justicia.

Andrea, la hija mayor de Ximena, dijo a periodistas que siempre sospechó de su madre pues aún recuerda que la noche del crimen, a sus seis años de edad, escuchó una discusión y, por la rendija de una puerta, alcanzó a ver a su padre sangrando.

“Necesito mirar a la cara a mi mamá y que me explique qué pasó, por qué lo hizo. ¿Perdonarla? No sé. es mi mamá”, dijo la joven.

NOTIMEX

You must be logged in to post a comment Login