El sistema de salud heredado

Los problemas que afronta el actual sistema de salud en El Salvador son profundos, los retos de las nuevas autoridades de salud, incontables.

Las dos grandes instituciones a cargo de mantener la salud del pueblo salvadoreño han respondido más a intereses políticos que a necesidades de salubridad. Es normal que nunca estén preparados para las epidemias que azotan nuestro país con el pretexto de no contar con el presupuesto necesario para hacerle frente a dichas situaciones. Hablo en especial del sistema de salud sin restarle meritos a los galenos comprometidos con su vocación.

Un ministerio de salud que no coordina y que no toma liderazgo en la implementación de políticas de salud, un gremio medico completamente divido por cuestiones ideológicas y en algunos casos con sed de venganza o simplemente revanchismo, la empresa de salud mas importante del país: El ISSS, carcomido por la corrupción y una cotización que va en picada debido a la desaceleración económica, así como también una pobre cobertura.

No existe control de las escuelas de medicinas en la formación de profesionales de la salud, así como también carecemos de un comité nacional de especialidades medicas que se encargue de la regulación de especialistas que cada día pasan en grandes números a formar parte de la lista de desempleados y de la bolsa de trabajo o en el mejor de los casos, se opta por la auto exportación aumentando así la fuga de cerebros.

Existen en el país incontables especialistas de todo tipo, lo cual no es malo si existieran las condiciones necesarias para que ellos pongan en práctica sus conocimientos y sean recompensados por el gran esfuerzo que involucra el obtener sub-especialidades. Sin embargo, en países como el nuestro, los niños y ancianos se siguen muriendo de causas comunes de enfermedad como lo son: las diarreas y las infecciones respiratorias agudas.

A ningún medico en nuestro país se le exige una renovación de su licencia para practicar así como tampoco una actualización de sus conocimientos lo que lleva a tener cuidados de salud con muchas deficiencias y poca vocación.

La población salvadoreña sigue sin acceso a la salud, la cobertura del ISSS y la deficiente atención de los hospitales nacionales desabastecidos de insumos para tratar las enfermedades mas comunes que afectan a los salvadoreños son problemas latentes y crecientes en el actual sistema de salud.

Todo lo escrito anteriormente es una somera radiografía del sistema de salud heredado por administraciones pasadas y el gran reto para las actuales, quienes tendrán que hacer grandes esfuerzos para unir a la comunidad medica y generar las condiciones para que la población tenga acceso a la salud como corresponde y manda la constitución.

El fracaso de nuestro sistema de salud se debe esencialmente a que esta basado en atención de la población enferma en un tercer nivel, que requiere mucho presupuesto y equipo sofisticado pues es un modelo de atención curativo y no preventivo. Las actuales administraciones deben hacer lo que antes nadie había querido echarse en sus hombros, la reforma profunda de salud basada en la atención primaria para prevenir que las enfermedades comunes pasen a ser enfermedades crónicas y requieran de atención especializada, y por ende, más costos para el estado.

El modelo nacional de salud debe ser basado en la solidaridad, considerándose esta el único instrumento viable para satisfacer las necesidades de salud de la población más vulnerable y tomando en cuenta que nuestra población no cuenta con los recursos necesarios para adoptar un sistema privatizado de salud, que ha demostrado ser un modelo fracasado en países industrializados.

La salud en El Salvador no debe de alejarse de la solidaridad, así como también, debe acercarse a un sistema único de salud, que no es viable a corto plazo, pero que debemos sentar las bases para construirlo. Un pueblo con salud y educación es un pueblo productivo.

Hay que recordar que la salud no es un pri

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