El voto de Sotomayor y la reforma migratoria

Por Maribel Hastings

America’s Voice

WASHINGTON, DC – El Senado confirmó a Sonia Sotomayor como la primera magistrada hispana (y la tercera mujer) en la historia de la Corte Suprema en una votación de líneas partidistas: 68 sobre 31 con el apoyo de apenas nueve republicanos.

¿Qué tiene que ver el voto de Sotomayor con la reforma migratoria?

Puede ser que nada, o puede ser que nos diga un poco sobre el apoyo republicano –o falta de- que podamos anticipar hacia otras medidas de interés para la comunidad hispana, como la reforma migratoria.

Hay 100 senadores: 58 demócratas, dos independientes que casi siempre votan demócrata, y 40 republicanos. Se requiere un mínimo de 60 votos para avanzar un proyecto de reforma migratoria en el Senado. Como todavía no se presenta ni hay detalles del lenguaje, es un tanto complicado adivinar el apoyo que obtendría una medida.

Pero hay algo que sí podemos anticipar: que no todos los demócratas apoyarán un potencial plan de reforma migratoria, y que una mayoría republicana tampoco.

Puede ser que comparar el voto sobre una nominación al Supremo con un plan de reforma migratoria parezca un tanto descabellado, pero algunos grupos hispanos vieron en la nominación de la primera hispana al Supremo una prueba del apoyo de senadores, especialmente republicanos, a los temas de interés para la comunidad latina de Estados Unidos. Fue interpretado además como una oportunidad republicana de acercarse a la comunidad hispana que han distanciado con posturas extremistas en temas como la inmigración.

Cuando el senador republicano de Arizona, John McCain, anunció que se opondría a Sotomayor, Ramona Romero, presidenta de la Asociación Nacional de Abogados Hispanos (HNBA), declaró que “el senador desaprovechó una valiosa oportunidad de demostrar su reputación de ser un legislador independiente que está por encima de consideraciones partidistas. Además, desaprovechó la oportunidad de reconectar con la creciente comunidad latina de su estado de Arizona”.

Lo mismo puede decirse del resto: perdieron la oportunidad de acercarse a una comunidad presente en cada rincón del país y cada vez más relevante desde el punto de vista electoral. Como el candidato republicano a la presidencia, McCain logró 31% del voto latino, un referendo más bien sobre su partido que sobre el senador que fue coautor del plan de reforma migratoria en el Senado.

Sin embargo, las lecciones pasadas no persuadieron a una mayoría republicana a cambiar su estrategia –o falta de ella- con los hispanos, por lo menos en el caso de Sotomayor. ¿La cambiarán en otros asuntos como la reforma migratoria?

El único senador demócrata hispano, Robert Menéndez, de Nueva Jersey, declaró que “espero que tengamos ayuda bipartidista en la reforma migratoria…no quiero decir que todos los temas (que lleguen al Senado) van a ser así”, es decir, partidistas como el voto de Sotomayor.

Pero Menéndez acepta que la negatividad republicana a Sotomayor, a la reforma de salud y a otros asuntos promovidos por Obama tiene el potencial de incidir sobre temas como la reforma migratoria. Aunque insistió en que buscará apoyo bipartidtsa para esa reforma, sí advirtió que los hispanos “tenemos que saber quiénes están con nosotros y quiénes no”.

A esa negatividad republicana, le agregaría el compromiso tibio de algunos demócratas con esa reforma.

El presidente del subcomité de Inmigración del Senado, Charles Schumer, senador demócrata de Nueva York, tiene a su cargo la tarea de presentar un proyecto de reforma migratoria que prometió para el retorno del Congreso en septiembre.

Pero le dijo al diario La Opinión que tras el Día del Trabajo (7 de septiembre) lo que espera es tener “un bosquejo amplio” sobre una potencial medida.

Lo cual supone que debemos redoblar la presión porque ya sabemos que el último plan de reforma migratoria integral murió en el Senado en 2007 de muerte bipartidista.

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