Revolución, acuerdos de paz, asentamientos de ex combatientes, hambre y huevos de tortuga en El Salvador

Por Ana Elizabeth Araniva y Carlos Ramírez*

Con los acuerdos de paz, muchos ex combatientes salvadoreños recibieron tierras altamente productivas donde asentarse y poder reiniciar una vida digna.

Algunos lograron más que otros. También hasta llegaron a puestos políticos de importancia en comunidades pequeñas o a nivel del gobierno central.

A los que distribuyeron las tierras se les olvidó que hay que comer y sobrevivir en un mundo donde el hombre se enfrenta a la naturaleza. Este enfrentamiento, no debe ser antagonista sino armónico para poder mantener especies que a veces están en peligro de extinción por las mismas acciones del ser humano.

El Bajo Lempa no es la excepción. Nuestro amigo Octavio Aguilar nos cuenta la historia de los impactos que sufren, debido a las descargas de agua de las presas hidroeléctricas en el Alto Lempa, les hace imposible obtener sus punches [cangrejos], jaibas y otros productos del río durante los meses de agosto y septiembre, meses en los que cubrían esta necesidad haciendo uso de los huevos de tortuga para satisfacer el alimento para sus familias y un pequeño ingreso económico.

El aprovechamiento de la tortuga marina es controversial y con mucha razón, pues las especies están amenazadas por la alta explotación de sus codiciados huevos. Sin embargo hay ejemplos de programas donde se han podido manejar sustentablemente y con responsabilidad medioambiental con ayudas de cooperativas como la que existía en El Amatal, departamento de La Libertad.

Ahí, los miembros colectaban cierta cantidad de huevos y parte de ellos los incubaban para que las nuevas crías fuesen liberadas al Océano Pacífico, incluso este lugar sirvió de lección para la educación ambiental de nuestras propias familias.

Hoy en día, siguiendo las recomendaciones de personas preocupadas por estos animales milenarios, se ha declarado veda total de las tortugas. No se permite ni siquiera el consumo local.

Se puede argumentar que hay razón, pero las comunidades en el Bajo Lempa afirman que nunca se tomó en cuenta la opinión de los locales al imponer leyes que afectan a la población que por años ha venido sobreviviendo gracias a la venta y las proteínas de los huevos de tortuga.

Es de imaginarse que han propuesto alternativas para compensar la pérdida de esta potencial fuente de dólares o de comida, pero estas alternativas no han llegado al campo.

Lo más irónico es que, generalmente, cuando estas leyes se emiten, la colecta ilegal es más dañina que la controlada y los huevos terminan en los mercados clandestinos de la alta sociedad pues son ellos los únicos que pueden pagar los altos precios de tan codiciados huevos, huevos que terminan en platos de china fina y cubiertos de plata y casi nunca en un ranchito de paja y bajareque.

Es de vital importancia que los encargados de desarrollar leyes tomen en cuenta los siguientes puntos:

1- Que se tome en cuenta las experiencias positivas en el manejo de vida silvestre en el país de las personas locales y autóctonos.
2- Que se desarrollen planes de manejo adaptados a la realidad salvadoreña y no simplemente imponer leyes sin presentar alternativas

Nosotros instamos a nuestro gobierno que analice detalladamente las alternativas y busque nuevos paradigmas en cuanto al manejo de especies en El Salvador tomando en cuenta a la gente afectada por las leyes y las nuevas prohibiciones.

Sí, debemos de cuidar a nuestras especies en peligro de extinción, pero debemos de buscar formas de balancear la conservación y la sobrevivencia de los más desposeídos que no pueden simplemente ir a comprar a un Selectos o a una Despensa para tener una dieta adecuada.

También invitamos a la población a visitar este lugar lleno de riqueza natural para que vengan, sobre todo en el invierno también, a conocer estos hábitats de tortuga con la guía de los habitantes de las comunidades, donde además hay un hostal con rica comida y

You must be logged in to post a comment Login