Un golpe hecho a la medida de los lobistas de la Casa Blanca

El presidente de Honduras Manuel Zelaya, que fue derrocado y enviado al exilio en plena madrugada hace poco más de un mes, goza de apoyo mundial para su regreso, con la excepción del gobierno de Obama.

A pesar de que Barack Obama inicialmente calificó el derrocamiento de Zelaya por parte de los militares como un golpe, su gobierno dio marcha atrás. La Secretaria de Estado Hillary Clinton dijo que el intento de Zelaya de cruzar la frontera hacia Honduras fue “irresponsable”. ¿Será que los lobbistas que tienen una posición privilegiada en Washington están forjando la política exterior estadounidense?

Lanny Davis fue asesor especial del Presidente Bill Clinton de 1996 a 1998, se desempeñó como abogado, administrador de crisis y vocero a lo largo de los diversos escándalos de Clinton. Davis ha desarrollado una especialidad muy lucrativa como socio de Orrick, Herrington & Sutcliffe, que ofrece un servicio “único de asesoramiento en comunicaciones en situaciones de crisis legal” y brinda apoyo a personas involucradas en investigaciones o escándalos.

Según recientes documentos presentados al Congreso, Davis está haciendo lobby para el capítulo hondureño del Consejo de Empresarios de América Latina (CEAL). Zelaya recientemente había aumentado el salario mínimo en Honduras.

Davis declaró ante el Congreso el 10 de julio y dijo que sus clientes “consideran que la mejor oportunidad para una solución es el diálogo entre el Sr. Zelaya y el Presidente [Roberto] Micheletti, con la mediación del Presidente [Óscar] Arias, que está teniendo lugar en este momento en Costa Rica”.

Esto lo dijo antes de que la mediación de Arias terminara en un llamado a favor del retorno de Zelaya. El portavoz del golpe César Cáceres dijo: “El anterior presidente de Honduras nunca podrá volver a asumir la presidencia porque ha declarado fracasada la mediación”.

Davis continuó su declaración ante el Congreso: “Nadie quiere que se derrame sangre, y nadie debería estar incitando a la violencia”. Sin embargo, varios seguidores de Zelaya fueron asesinados, y ha habido un gran ataque a los medios independientes, lo cual ha provocado que sea muy difícil obtener información.

En una comunicación telefónica que mantuve con Zelaya cuando se encontraba en Nicaragua, cerca de la frontera con Honduras, le pregunté acerca de la reticencia de Obama a utilizar la palabra golpe. Me dijo: “La humanidad entera, gobiernos, organismos internacionales, todos los abogados y jueces del mundo han calificado el hecho de capturar a un presidente a las cinco de la mañana sin hacerle ningún juicio, capturarlo a balazos, como un golpe de Estado. Nadie duda de que eso es un golpe de Estado.”

Bennet Ratcliff, otro personaje vinculado al gobierno de Clinton, fue un asesor fundamental del presidente de facto Micheletti durante las negociaciones de Costa Rica. Según la biografía que figura en la página web de su empresa, Ratcliff creó “anuncios de televisión y radio para las campañas del Presidente Bill Clinton de 1992 y 1996”. Otra socia de la empresa, Melissa Ratcliff, “trabajó como estratega de comunicaciones para la Casa Blanca durante el gobierno de Clinton”. Su empresa promete “acceso a autoridades clave y personas influyentes”.

El lobbista Roger Noriega tiene objetivos similares en contra de Zelaya. Noriega fue Subsecretario de Estado para América Latina durante el gobierno de George W. Bush y es ex asistente del Senador Jesse Helms.

Noriega fue contratado para hacer lobby a favor del golpe por la Asociación Hondureña de Maquiladoras, propietarios de fábricas que exportan productos, principalmente a Estados Unidos, y pagan salarios muy bajos.

Tanto Noriega como Davis representan a los intereses empresariales que se benefician del “libre comercio” con Estados Unidos. Zelaya, electo originalmente con el apoyo del sector empresarial hondureño, dio un giro hacia políticas más populares.

Recientemente hizo que Honduras pasara a formar parte del bloque

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