Rafael Correa: un católico de izquierda en busca del socialismo

Por Luis Onofa.

Quito.- Rafael Correa es un mandatario latinoamericano atípico que deplora la infidelidad conyugal, es un devoto católico practicante y, según su propia definición, es un humanista cristiano de izquierda que busca el socialismo en Ecuador.

En el caso de Correa son difíciles las medias tintas: sus adversarios lo consideran un izquierdista radical, incondicional del mandatario venezolano Hugo Chávez, enemigo de los empresarios y de la propiedad privada y con rasgos autoritarios.

Correa, quien inicia este lunes un segundo periodo de gobierno tras hacer aprobar una nueva Constitución para el país, ha sido acusado por la izquierda radical ecuatoriana de “derechizarse” y lo cataloga como un aliado de las trasnacionales.

En abril de 2005, Correa era un joven economista independiente de 42 años de edad que saltó de la academia al Ministerio de Economía gracias a su descollante currículum profesional.

Hoy, cuatro años después, jura como presidente de Ecuador por segunda vez en su vida. Correa ha dicho a Notimex que él conduce a su país hacia el Socialismo del Siglo XXI “pero con sentido común”, sin radicalismos de ningún tipo, y para desarrollar ese proyecto convocó a una Asamblea Constituyente que redactó en 2008 una nueva Carta Magna.

El presidente ecuatoriano de 46 años, el más joven de Latinoamérica, es miembro de una esforzada familia de Guayaquil que creció con el padre ausente (Rafael Correa Icaza, ya fallecido) y con su madre, Norma Delgado, como soporte único de él y sus dos hermanos.

El gobernante es un doctor en Economía por la Universidad de Illinois que estudió becado la primaria y la secundaria en el privado colegio católico La Salle de Guayaquil y la licenciatura en economía en la Universidad Católica de su ciudad natal.

Además del doctorado en Estados Unidos, cuenta con una maestría en Economía en la Universidad Católica de Lovaina, Bélgica, donde conoció a su esposa, la belga Anne Malherbe, con quien tiene a sus hijos Sofía, Anne Dominique y Rafael Miguel.

Como economista, leyó a todos los filósofos del liberalismo económico que él tanto combate con el argumento de que el “neoliberalismo ha fracasado en América Latina”, y además estudió a los teórico de teóricos del socialismo, el filósofo alemán Carlos Marx.

“Yo creo –dijo a Notimex- que si Marx hubiera vivido el Siglo XIX y parte del Siglo XX no hubiera sido marxista; al menos no hubiera compartido con aquellos que se llamaban marxistas que distorsionaron mucho el pensamiento de Marx”.

Correa se siente parte de una nueva izquierda latinoamericana “que comparte ideas con la izquierda tradicional, como la supremacía del ser humano sobre el capital y la necesidad de la acción colectiva frente al simplismo de que el mercado lo resuelve todo”. “No sé cómo pudimos vivir engañados todo ese tiempo con esos cuentos.

Es hora de la acción colectiva, de que la sociedad realice esa acción colectiva a través del Estado, es necesaria la planificación”, considera el gobernante.

Correa llegó a la Presidencia de Ecuador en enero de 2007 y de inmediato inició una serie de reformas que alcanzaron su cúspide el año pasado con la aprobación de una nueva Constitución por parte de una Asamblea dominada por su partido Alianza PAIS.

En poco más de dos años en el cargo, el gobernante ubicó a su partido –una alianza de grupos centroizquierdistas- en la primera fuerza política del país y construyó un entramado institucional que ha dotado de estabilidad a esta volátil nación andina.

El pasado 24 de abril Ecuador realizó los primeros comicios generales bajo la nueva Carta Magna y Correa fue reelecto en el cargo para cumplir a partir de este lunes un periodo de cuatro años de gobierno, tras el cual podrá optar por una nueva reelección.

La nueva Constitución será la carta de navegación de este gobernante, quien intentó plasmar en ese texto las coordenadas del Socialismo del Siglo XXI que busca instaurar en el país, el cual diferencia

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