Más allá de un trago con los muchachos

Por Mumía Abú-Jamal

Si el arresto, la humillación y el laberinto que siguió al caso del intellectual de la Universidad de Harvard, el Doctor Henry Louis Gates, nos ha enseñado algo, es que nosotros vivimos en mundos aparte — mundos que raramente se encuentran.
 
Y mientras unos sabelotodo se han apresurado a decirnos que el caso muestra el aún presente conflicto de clases, siento tener que disentir.
    
Si nada, el caso muestra exáctamente lo contrario. En lo que a los Negros en los Estados Unidos de Norteamérica se refiere, de cualquier posición económica, estado social, clase o prominencia, las reglas comunes, normales, no aplican.
 
En efecto, los Negros son las siempre presente excepciones a las reglas.
 
Piense en ésto: los norteamericanos han dicho y han creído casi por cerca de un siglo, el refrán: “Para un hombre su casa es como su castillo.”
    
No para los hombres Negros.
 
¿Cómo entonces pudo “Skip” Gates ser arrestado cuando estaba en la puerta de su casa — por perturbar una paz que no existe?
 
De acuerdo a la ley, los derechos de propiedad del dueño de una casa no terminan en la puerta de la casa. Esos derechos se extienden a la calle, hasta la acera. Esta es una dependencia de la casa.    
 
Imagine si una persona se resbala y cae en la acera al frente de una casa.  Esa persona puede tener razón para demandar al dueño de la casa, no a la ciudad.
 
“Skip” Gates fué arrestado no porque violó la ley, si no porque violó los sentimientos del policía que se metió en su casa. Gates encolerizó al policía cuando inicialmente se negó a salir de su propia casa; y lo enfureció aún más cuando el Professor Gates pidió al policía le muestre su identificación.
 
El Presidente Barack Obama estuvo en lo correcto cuando calificó de, “estúpido”, el arresto; pero, como de costumbre, la política prevaleció cuando vocíferos conservadores reaccionaron con gritos de protesta.

(Uno no necesita ir muy lejos que leer el mensaje por email que un policía de Boston envió en respuesta al caso Gates, en el que el distinguido educador fué descrito como, “mono de la selva” — no, como un “come bananas mono de la selva”… si la memoria no me falla! Además, imagínese lo que en el fondo significa no sólo escribir éso — sino escribirlo para enviarlo a un periodista.)
 
Los conservadores lo tomaron como ofensa personal — del mismo modo que el policía en la casa de Gates lo tomó personalmente.
 
¿Podrá una cerveza con los muchachos apagar ese fuego?
 
Lo dudo, porque eso ignora lo que pasa todos los días, en docenas de estados, a innumerables hombres y mujeres que no tienen Doctorados de la Universidad de Harvard, o amigos en la Casa Blanca.
 
La triste verdad es, ser Negro en los Estados Unidos es semejante a haber nacido en baja casta en la India, donde aún siguen las reglas de separados y desiguales, a pesar de las promesas en su Constitución.
 
La elección de Obama no ha cambiado la realidad, pero la puede enmascarar, ofreciendo cobertura a todo lo horrible que los Negros toleran en una nación donde las elites ya hablan del “racismo-del-pasado.”  
 
Unas cuantas cervecitas heladas tampoco van a cambiar éso.

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