Reforma en salud y movimientos sociales en EE.UU.

Desde finales del siglo veinte los movimientos sociales han proliferado en todo el mundo: desde pequeños grupos de personas, numerosas organizaciones hasta grandes movimientos sociales indígenas.

Mucho se debe a que el neoliberalismo los ha empujado a ser ciudadanos de segunda clase subsistiendo en extremas condiciones de violencia estructural.

A pesar de los años transcurridos, no han sido los movimientos sociales los que han iniciado la búsqueda de una reforma de salud incluyente.

Esto es porque cada movimiento social ha buscado una reforma específica para sus grupos representados, para el caso: no discriminación racial en hospitales, trato igual para poblaciones especiales, tratamientos adecuados para pacientes con HIV/SIDA, derecho de la mujer para salud sexual reproductiva, etc.

No ha existido una sola voz para exigir acceso universal a la salud no obstante que las mayorías están de acuerdo en ello.

A principios del siglo pasado, en EEUU, la gente trabajadora enfermaba, perdía su trabajo y además sus salarios sin que hubiera un mínimo de resguardo legal.

En 1915, académicos propusieron una reforma de salud que fue apoyada por movimientos populares y que concluyó en lograr una reforma de trabajo que incluía seguro de salud con el objetivo de cubrir el salario perdido y el pago del cuidado de la salud.

Para entonces ya existía un grupo de reformistas del sistema de salud que fueron acusados de promover una medicina socializada. Esta reforma murió antes de llegar a la legislatura a causa de que en este caso, no hubo unión entre los movimientos sociales y los reformistas.

En 1940, un Nuevo movimiento por una reforma de salud murió a causa de la incapacidad de llevar la reforma a la agenda de amplios sectores de movimientos sociales. Ya pasada la gran depresión se perdió una nueva oportunidad para la reforma en salud en los Estados Unidos.

La falta de movilización de las bases sociales permitió que los reformistas de la salud se conformaran con lo que fue la creación de la seguridad social y que nuevamente la salud para todos quedara como en el inicio: en un sueño.

En 1960 la reforma de salud fue resucitada nuevamente y al igual que en ocasiones anteriores, no lo hicieron los movimientos sociales sino John F. Kennedy quien creó el debate sobre el Medicare (cobertura de salud para la tercera edad en USA). En esta ocasión ya los movimientos sociales tuvieron una participación más fuerte.

En 1992 el miedo de Clinton a la gran empresa y la fuerte oposición de las compañías de seguros de salud, así como también la lentitud en la creación de un plan específico para la reforma de salud para una cobertura universal, desmayaron antes de llegar al Congreso

El presidente Obama resucita la reforma de salud. Los movimientos sociales deben de caminar junto a los reformistas y presionar por dos vías reales de llegar a completar la historia: 1) el cabildeo de los académicos reformistas en Washington DC, y 2) los movimientos sociales alzando su voz para que el sistema de salud sea reformado a efecto que todos los habitantes tengan acceso a la salud como un Derecho Humano Fundamental y que tengan el alivio que al enfermarse no quedaran en bancarrota o lo que es peor morir en sus casas o en una sala de emergencias sin ser atendido.

De no actuar unidos con una sola voz: la historia de la reforma de salud está condenada a repetirse. ¡Actuemos Ya!

*El Dr. Leonel Flores es médico investigador radicado en EE.UU.

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