Nueva misión del gobierno hondureño de visita en Washington

Una delegación de civiles hondureños se reunirá este martes con funcionarios del gobierno y de la Organización de Estados Americanos (OEA) para buscar una salida a la crisis en ese país, anunció el Departamento de Estado.

El portavoz Philip J. Crowley señaló que se trata de la mejor oportunidad para resolver la crisis política, desatada tras el derrocamiento del presidente constitucional Manuel Zelaya el 28 de junio pasado.

Señaló que Estados Unidos indicará al gobierno de facto que el Acuerdo de San José que impulsa el presidente costarricense Oscar Arias “es la mejor oportunidad que tiene Honduras de resolver esta crisis y avanzar a un nuevo gobierno”.

El Acuerdo de San José propone un adelanto de las elecciones de noviembre, un gobierno de unidad nacional y una amnistía política general, entre otros puntos.

La delegación hondureña está integrada por la ex presidenta de la Corte Suprema de Justicia, Vilma Morales, el abogado y dirigente del gobernante Partido Liberal, Mauricio Villeda, y el empresario Arturo Corrales, informó en Tegucigalpa la viceministra de Relaciones Exteriores, Marta Alvarado.

“Ellos estarán en Washington y se entrevistarán con personalidades para dar a conocer la situación del país, ya que hay otras versiones que distorsionan la realidad”, señaló la funcionaria a periodistas. En la visita anterior la delegación se entrevistó con el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, quien la semana pasada, calificó como “productiva” la reunión.

Además de sostener reuniones con la OEA, la comitiva de Honduras se reunirá con el subsecretario adjunto para Asuntos Hemisféricos el Departamento de Estado, Craig Kelly, indicó el vocero.

Crowley también se refirió a reportes que indicarían que Estados Unidos sabía del golpe de estado contra el ahora depuesto presidente Manuel Zelaya porque el avión presuntamente se detuvo en la base aérea hondureña de Soto Cano, que tiene soldados estadounidenses.

Esa base aérea “pertenece a Honduras. Es administrada y operada por la fuerza aérea hondureña y ellos (los hondureños) toman las decisiones sobre su uso”, anotó.

Señaló que militares estadounidenses de la Fuerza de Tarea Conjunta Bravo no participaron en el vuelo que llevó a Zelaya a Costa Rica tras el golpe y que tampoco tenían conocimiento sobre los planes de aterrizaje, abastecimiento de combustible o para el despegue.

“Tras el golpe de estado del 28 de junio, 600 soldados, marineros y miembros de la fuerza aérea estadounidenses establecidos en Soto Cano como parte del la Fuerza de Tarea Bravo han cesado la realización de operaciones conjuntas y ejercicios con los militares hondureños”, puntualizó.

La Embajada de Estados Unidos en Tegucigalpa expresó sus preocupaciones a las autoridades hondureñas sobre “la crisis emergente” en ese país, pero “no creo que sabíamos por adelantado de lo que tuvo lugar”, indicó.

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