Edward Kennedy, una vida dedicada al servicio público

El senador Edward M. Kennedy, el “león Liberal” del Senado, fue miembro de una de las familias más carismáticas y aristócratas en Estados Unidos y dedicó su vida al servicio público en retribución, tras reconocerse privilegiado.

Liberal “sin tener que pedir disculpas por ello”, Kennedy abrazó las causas de los pobres y de los que están en desventaja como los inmigrantes, durante su carrera de 46 años como legislador. Kennedy marcó las posturas de su partido, el Demócrata, en salud, derechos civiles, educación, reforma al financiamiento de las campañas políticas y a la ley del trabajo. Gran opositor de las guerras de Vietnam y de Irak.

En 2004 se refirió a ésta última como: “fue creada en Texas, en enero fue anunciado a los líderes republicanos que la guerra se iba a llevar a cabo y que iba a ser políticamente buena. Todo esto fue un fraude”. “El apellido Kennedy es sinónimo del Partido Demócrata” reconocería el presidente Barack Obama en su mensaje a la nación luego de la muerte de Edward, ocurrida la noche del martes los 77 años a causa de cáncer en el cerebro.

Heredero de una tradición política familiar luego de la trágica muerte de sus hermanos, el presidente John F. Kennedy y el senador y ex procurador general Robert F. Kennedy, el senador por Massachusetts alcanzó alturas en su carrera que sus hermanos no lograron debido a su carrera prematuramente truncada.

Respetado y querido por partidarios y adversarios políticos, sus cualidades como gran negociador con la bancada republicana para lograr la aprobación de iniciativas en cinco de las más dramáticas décadas en la historia del país, han sido de sobra subrayadas.

“El más grande, el más devoto, el más patriótico entre hombres y mujeres que hayan servido” en el Congreso, enfatizó el líder de la mayoría en el Senado, Harry Reid, al referirse a Kennedy. En colaboración bipartidista, apoyó la reforma educativa del ex presidente George W. Bush, con el ex candidato presidencial John McCain, la reforma migratoria y con el ultra conservador senador Strom Thurmond, la legislación anticrimen.

La dirigencia demócrata consideró por años una virtual candidatura presidencial de Edward Kennedy como inevitable. Sin embargo, analistas políticos consideraron que sus dos campañas fallidas, en 1968 y en 1980, fueron resultado del accidente ocurrido en la isla de Chappaquiddick, en el que murió su acompañante Mary Jo Kopechne.

La tragedia erosionó su imagen y enterró para siempre sus aspiraciones presidenciales. Kennedy tuvo que superar una reputación de joven frívolo y privilegiado para llegar a convertirse en una singular figura en la historia estadounidense que tocó muchas vidas, dijo el presidente Obama. “Mi ambición es el servicio público, no la constante búsqueda de la presidencia”, señalaría Kennedy cuando su carrera en el Senado ya repuntaba.

Edward Moore Kennedy nació en Brookline, Massachussets, el 22 de febrero de 1932, fue el noveno hijo de Joseph y Rose Fitzgerald Kennedy, en el seno de una familia adinerada. Su padre se convirtió en millonario haciendo negocios en bienes raíces, la banca, Wall Street, el cine en Hollywood y comercializando licor durante los años de prohibición en Estados Unidos.

En enero de 2008, Kennedy anunció su apoyo a la candidatura presidencial de Barack Obama declarando: “es tiempo para una nueva generación de liderazgo” en Estados Unidos.

Tres meses después, dejó el hospital para estar presente en la Convención Demócrata en Denver, Colorado, ahí Kennedy señaló que era hora de “pasar la antocha”. En mayo de 2008, le fue diagnosticado un tumor en el cerebro, sin embargo, el cáncer ya había afectado a su familia, su hija Kara padeció cáncer de pulmón y su hijo Edward perdió una pierna debido al cáncer de hueso a los 12 años.

A Edward Kennedy le sobreviven su esposa Vicky, su hermana Jean Kennedy Smith, ex embajadora de Estados Unidos en Irlanda y sus hijos Kara Anne, Edward Jr, y Patrick, así como sus hijastros Curran y Caroline.

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