Tras el deceso del patriarca de los Kennedy, Obama toma la antorcha del clan

OAK BLUFFS, EEUU (AFP) – El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, se encontraba en el estado de Massachusetts, feudo de los Kennedy, cuando falleció el senador Edward Kennedy: un símbolo significativo, puesto que el clan jugó un papel crucial en su elección.

Edward “Ted” Kennedy, el “león” de la izquierda estadounidense, que sucumbió el martes a un cáncer a los 77 años, había transmitido simbólicamente la antorcha de los ideales de su familia a Obama, en un momento clave de las primarias en las que el hoy presidente se enfrentó con Hillary Clinton.

En aquel momento, el joven senador negro por Illinois estaba lejos de una victoria segura en unas primarias disputadísimas.

Este apoyo causó una verdadera conmoción a fines de enero de 2008, cuando se acercaba el “Super Martes” en el que se disputan las primarias en cerca de la mitad de los estados del país.

Los estrategas de la ex primera dama, amiga de larga data del senador Kennedy, minimizaron el impacto de este gesto, dando a entender que Ted Kennedy ya había perdido su aura política.

Pero su entusiasmo sugería lo contrario, al punto que este apoyo determinó un viraje de la campaña, según los especialistas del campo de Obama.

El presidente estadounidense, de vacaciones en Martha’s Vineyard, muy cerca de la mansión familiar de los Kennedy, reconoció el miércoles que le debía mucho al senador.

“Yo apreciaba su confianza, y su apoyo esencial en mi campaña presidencial”, declaró.

Clinton, olvidando viejas heridas, saludó por su parte a “uno de nuestros mejores hombres de Estado y un amigo muy querido”.

El senador Kennedy había anunciado su apoyo a Barack Obama en un acto en la American University de Washington, en el que se refirió a los años sesenta para hacer de Obama el heredero espiritual de su hermano, el asesinado presidente John F. Kennedy.

“Recuerdo otros tiempos, en los años sesenta (…). Teníamos un nuevo presidente que inspiraba al país, especialmente a los jóvenes, a buscar una nueva frontera”, dijo Edward Kennedy en esa ocasión.

El apoyo del senador también contribuyó a forjar la imagen política de Obama, como un orador idealista, miembro de una nueva generación y con una familia joven, reforzando el paralelismo con JFK.

El estratega de campaña de Obama, David Axelrod, dijo el miércoles en la cadena ABC que la intervención de Ted Kennedy había desempeñado un papel decisivo en la batalla electoral.

“Esperábamos que él aportase su apoyo a Obama. Pero no sabíamos si lo haría. Debo decir que, desde mi punto de vista, ese fin de semana fue el que marcó toda la campaña de las primarias”, dijo.

Para Costas Panagopoulos, politólogo de la universidad Fordham (Nueva York), el apoyo del senador “era decisivo, pues los votantes demócratas tenían un respeto enorme por Ted Kennedy”.

En su discurso, Kennedy también refutó el argumento central de los Clinton: que Obama era ingenuo, inexperiente y no estaba listo para ocupar las más altas funciones en un mundo amenazador.

El senador recordó cómo el ex presidente Harry Truman había empleado argumentos del mismo tipo con respecto a JFK.

“Y John Kennedy le contestó en esa ocasión: ‘El mundo cambia. Los viejos métodos ya no funcionan… Es hora de una nueva generación de dirigentes'”, había dicho Kennedy. Y agregó: “Fue algo semejante a lo que ocurre hoy con Barack Obama”.

Ya gravemente enfermo, el senador de Massachusetts había hecho una aparición sorpresa en la convención demócrata reunida en Denver (Colorado, oeste), donde hizo vibrar a la muchedumbre.

“Vamos a trabajar, la esperanza resurge y el sueño continúa”, había dicho el 25 de agosto de 2008, un año exacto antes de morir.

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