Los benditos préstamos en la Asamblea de El Salvador

Todo, o casi todo lo que necesita ser aprobado por los padres de la patria termina en una lucha de ideologías sin cuartel, muchas veces, con argumentos de negociación ridículos que hacen que la población que eligió a nuestros representantes en la Asamblea queden en último plano a fin de satisfacer la “raja” con la que se quieren quedar los partidos políticos.

En junio de 2006, el FMLN se había opuesto por 27 meses a la aprobación de un préstamos por la cantidad de 212.6 millones, que en su mayoría servirían para la reconstrucción de hospitales. Dicho instituto político argumentaba con propiedad que nunca se rendía cuentas del uso de dichos préstamos, ni se le daba seguimiento hacia donde iban a parar esos fondos.

Para entonces la bancada legislativa de ARENA jugó nuevamente con la necesidad del pueblo y el entonces presidente Francisco Flores dijo: “Es verdaderamente inconcebible el haberse tardado hasta esta fecha para dar sus votos, si es la gente más pobre, y enferma, la que necesita la reconstrucción de esos hospitales”.

Después de intensas negociaciones, los préstamos fueron aprobados en forma unánime y la bancada de el partido en el poder se comprometió a rendir cuentas de dichos prestamos, al final se le exigieron cuentas nada mas a la alcaldía de San Salvador que recibió 10 millones de dicho monto.

Las palabras del ministro de Salud de aquel entonces fueron “Aún los hospitales nuevos tardarán de 10 a 18 meses para construirse. Maternidad será Nuevo”. Palabras que al parecer quedaron en el olvido.

De los 143 millones de dólares destinados para la reconstrucción de hospitales, para julio de 2008 se habían gastado ya 113.8 millones y solo dos obras se habían concretado, la de Cojutepeque y la de Santa Tecla.

Los proyectos de gran envergadura por considerarse hospitales de referencia como Maternidad y El Hospital de San Miguel no estaban concluidos, habiéndose gastado ya el 80% del préstamo y viendo como resultado únicamente obras inconclusas.

Los argumentos para oponerse a dichos préstamos resultaron ciertos. No dudo que en alguna ocasión el FMLN, se equivocó en sus argumentos, pero en la mayoría de veces, hubo necesidad, ante la desconfianza, de condicionar los préstamos.

En esta ocasión nuevamente ha comenzado el debate de los préstamos, dejando a un lado, asuntos de suma importancia como lo es, la elección del fiscal general de la república.

La respuesta a la acción de restarle importancia a la elección del fiscal, no se puede explicar de otra manera mas que un nuevo oportunismo de Arena para meter en su paquete de aprobación a su candidato estrella para fiscal, las famosas bóvedas y el súper metrobús que vendrá como por arte de magia a resolver los problemas de transporte de los capitalinos.

Arena esta nuevamente respondiendo a intereses político-partidarios y lo que es peor siguiéndole el juego al Dr. Norman Quijano, pretendiendo que con el metrobús resolverá los problemas de transporte en la capital, cuando en realidad busca el protagonismo que le sirva a sus aspiraciones políticas y a centrar su gestión en un solo bastión, desvirtuando así las críticas que puedan venir de toda la lista de promesas que usó durante su campaña electoral y que no podrá cumplir.

Es justo decir que el problema de transporte en la capital es serio y necesita atención inmediata, pero existe ya existe un ente encargado de enfrentar estos problemas y es el Viceministerio de Transporte, quien puede fácilmente aceptar la propuesta del gobierno de Brasil, que promete no solo financiar la reposición de las unidades sino además financiar por completo el sistema de transporte en el país.

La aprobación de préstamos deberían de ser condicionados a las verdaderas necesidades de endeudarse, al uso transparentes de los mismos, a la evaluación de continuar o no siendo sujetos de créditos ante organismos financieros internacionales, a los beneficios de corto, mediano y largo plazo para nuestro país y a la ne

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