El sitrajor

En mi reciente viaje a México tuve la suerte de que me tocara el agasajo por el 24 cumpleaños del Sindicato de Trabajadores de La Jornada, al que pertenecí durante más de una década; y que hoy encabeza Judith Calderón, a quien conocí como joven reportera.
 
El Sitrajor decidió festejar su cumpleaños con conferencistas de lujo, como Carmen Aristegui y Miguel Angel Granados Chapa; quien fue subdirector de La Jornada en sus primeros y mejores años.
 
En sus intervenciones ambos reconocieron la valiosa labor del diario y su sindicato, en el ejercicio de la libertad de prensa.
 
Y coincidieron en la ineludible necesidad de formar una organización de periodistas para enfrentar de mejor manera las amenazas a la libertad de prensa en México; demandar de la autoridad el cumplimiento de sus deberes; protestar con consecuencias por los asesinatos de colegas, 18 sólo en el sexenio de Calderón; e impedir como gremio, que la impunidad siga reinando en la vida pública mexicana.
 
 Hablaron también, sobre el peligro que para la democracia significan las estructuras legales vigentes; que permiten, entre otras aberraciones, el duopolio televisivo con todas sus nefastas consecuencias.
 
Al respecto Aristegui expresó, que la concentración en la propiedad de medios electrónicos, actúa contra la pluralidad, la diversidad y la competencia; es absolutamente inapropiada en un país que pretende ser mínimamente democrático; y representa intrusión y penetración en la vida política y social de México.
 
Puso como ejemplo de lo anterior, el caso de Peña Nieto al que la televisión está convirtiendo en el candidato inevitable a la presidencia de México.
 
Y cuya exposición a todas horas, además del uso de dineros públicos para promoción personal, implica una inversión política de las televisoras para construir desde la pantalla  una candidatura presidencial a su conveniencia.
 
Al tiempo que distorsiona la información que reciben los mexicanos, porque se les da gato por liebre al disfrazar como noticia, lo que es sólo propaganda.
 
Aristeguí pidió analizar donde estamos en materia de libertad de prensa, para conocer la gama y el abanico de situaciones que nos impiden ejercerla, mantenerla o ampliarla.
 
Y añadió que las cifras del INEGI, la caída económica y la espiral de violencia y muertos que marcan la actual administración, son suficientes para darse cuenta de que ?la realidad de México es sórdida, desalentadora y catastrófica, y muestra a un país desangrado?.
 
Es ante esa realidad, que resultan muy débiles los lazos gremiales de los periodistas y muy pálidos los modos que tenemos de decir las cosas en situaciones absolutamente inaceptables, como que maten a un colega en el ejercicio de su trabajo; o que se usen recursos públicos como garrote o zanahoria, según convenga, dijo.
 
A su vez Granados Chapa, recordó como nacieron hace 25 y 24 años La Jornada y  su sindicato; surgido precisamente para no reproducir ?la conducta errónea que había pervertido el clima de trabajo en el Uno Más Uno y lo había orillado a la contradicción inadmisible, de que al mismo tiempo que se planteaba ser el vocero de los intereses de los sectores populares, en el seno de su relación laboral actuaba en el sentido contrario?.
 
Por eso mismo, precisó, la idea de crear el sindicato fue muy alentada entre los fundadores del periódico; y no se equivocaron, porque el Sitrajor ha sido un magnífico compañero en el desarrollo de La Jornada.
 
Luego invitó a sus miembros, a convertirlo en cabeza de playa para la construcción de una red de periodistas que pueda enfrentar los nuevos desafíos; derivados tanto de la crisis, como de la introducción de nuevas tecnologías.
 
 ?Los periódicos tienen que aguzar su sentido de supervivencia para mantenerse en el mercado sin deterioro de sus propósitos y de su calidad?, dijo.
 
Añadi

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