Jefe de personal en la Casa Blanca quería recuperar su escaño

Chicago.- El ex gobernador de Illinois, Rod Blagojevich, dijo que el jefe de personal de la Casa Blanca, Rham Emanuel, buscó su ayuda para que después de dos años de servir al gobierno de Barack Obama pudiera regresar a su asiento en el Congreso.

Blagojevich, sujeto a un proceso penal por corrupción federal, adelantó parte de su libro “El gobernador”, que saldrá el 8 de septiembre próximo.

En el libro asegura que Emanuel quería que le consiguiera un suplente que aceptara devolver su escaño al cabo de dos años.

Aclara que Emanuel nunca buscó que alguien en especial se quedara con la vacante de Obama, ya que “él estaba más interesado en su propia carrera y en recuperar en un tiempo su asiento que dejaría en el Congreso”.

Emanuel, precisa, “soñaba con ser líder del Congreso y quiso saber si podía ayudarlo nombrando a un sucesor que estuviera de acuerdo en regresarle su asiento en dos años”.

Pero Blagojevich, según dice, le advirtió que su vacante, que ahora es de Mike Quigley, tenía que ser ocupada mediante una elección especial.

En su libro de 264 páginas, Blagojevich reconoce por primera vez que sí quiso obtener algo a cambio del nombramiento a la vacante que dejó el presidente Obama en el Senado, aunque asegura que no de la manera como se plantea en el juicio en su contra.

Blagojevich afirma que él nunca propuso nada incorrecto, pero si en cambio recibió muchas ofertas de dinero para la campaña de políticos que estaban interesados en el puesto, aunque no menciona ningún nombre.

Indica que, precisamente una noche antes de su arresto el nueve de diciembre, había elegido a la procuradora del estado Lisa Madigan para ese cargo, debido a que esperaba cerrar un trato con su padre, el líder de la Cámara de Representantes, Michael Madigan.

La idea de nombrar a la procuradora no le agradaba, dice, debido a las abiertas diferencias que tenía con su padre, pero lo vio como una forma de lograr el apoyo del líder de la Cámara a varios programas que propuso a la legislatura.

Entre los programas, citó uno amplio de construcción, que detonaría el empleo en el estado, y el de acceso al cuidado médico de familias más necesitadas.

Una vez que el plan se arruinó con su arresto, agrega, decidió nombrar a Roland Burris como suplente de Obama, porque sabía que “nadie más como él, con un ego tan grande, aceptaría el cargo y pelearía por ejercerlo bajo las nuevas circunstancias”.

El ex gobernador de Illinois reitera su inocencia a lo largo del libro, argumentando que sus conversaciones sobre la vacante de Obama caían en una “politiquería ordinaria y rutinaria”.

Afirma que las autoridades federales le dieron otra interpretación y aseguraron que fue atrapado tratando de vender al mejor postor ese asiento en el Senado.

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