El “león” Ted Kennedy vivió atormentado por accidente donde murió una joven

NUEVA YORK (AFP) – El accidente en el que murió ahogada una joven atormentó toda la vida a Edward Kennedy, según confiesa en sus memorias póstumas, donde además evoca entre otros temas los asesinatos de sus hermanos.

“La noche de Chappaquiddick Island terminó en una horrible tragedia que me persigue cada día de mi vida”, escribió Kennedy en sus memorias “True Compass” (Brújula Fiel) antes de morir el 25 de agosto de un cáncer de cerebro.

El libro saldrá a la venta el 14 de setiembre pero varios diarios estadounidenses obtuvieron una copia por adelantado y publicaron extractos.

Kennedy califica de “inexcusable” el incidente de Chappaquiddick y las 10 horas que transcurrieron antes de que reportase los hechos a la policía.

La aspiración presidencial del “león” demócrata se desmoronó aquella noche de verano del 18 de julio de 1969. Ted Kennedy había ido a una fiesta en la isla, a la que asistieron varias chicas que habían trabajado para la campaña presidencial de su hermano Robert, asesinado el año anterior.

Poco antes de la medianoche, según su propio testimonio, se fue en auto y una de las chicas, Mary Jo Kopechne, de 29 años, se marchó con él.

Según Kennedy, “no hubo relación amorosa de ningún tipo” y no estaba borracho, asegurando que había tomado sólo unos tragos antes de cenar.

Al pasar por un puente, el automóvil volcó y quedó sumergido en el agua. Kennedy, que tenía 37 años, pudo escapar ileso pero la joven murió ahogada.

Ted Kennedy afirmó haber intentado salvarla, pero esperó diez horas, hasta la mañana siguiente, para informar a la policía acerca de la tragedia.

La justicia lo condenó a dos meses de libertad condicional por abandonar la escena del accidente, pero su aspiración presidencial quedó arruinada.

En el libro de 532 páginas, Kennedy asegura que actuó asustado por lo ocurrido y que “tomó decisiones terriblemente equivocadas”. De sus memorias se deduce que arrastró esa culpa hasta su muerte a los 77 años.

Al evocar el asesinato de su hermano Robert, Ted Kennedy dice que la misma agudizó su alcoholismo “autodestructivo” y sobre el de John F. Kennedy en 1963, avala la tesis de que fue perpetrado por Lee Harvey Oswald.

Según Kennedy, los resultados de la investigación de la comisión Warren que investigo el magnicidio de Dallas (Texas) y concluyó que Oswald actuó solo “fue convincente y sigue siéndolo”.

Cuenta que los asesinatos de sus hermanos lo dejaron traumado durante años, y que no podía escuchar ruidos de explosiones como fuegos artificiales o el caño de escape de un automóvil sin sentirse en peligro.

En otra parte del libro Ted Kennedy relata cómo estando en Harvard hizo pasar un examen de español a un amigo que conocía mejor el idioma, una travesura de juventud que causó su expulsión de la universidad por dos años.

Sobre la propensión al alcohol y a la mujeres, Kennedy escribe cándidamente: “He disfrutado la compañía de mujeres. He disfrutado de un trago, o dos o tres, y he paladeado el suave gusto de un buen vino. En algunos momentos disfruté demasiado esos placeres. He oído cuentos acerca de mis hazañas como parrandero, algunos ciertos, otros con un dejo de verdad y otros tan indignantemente alejados de la realidad que no me imagino cómo alguien pudo creerlos”.

Kennedy describe luego su batalla contra el cáncer de cerebro que le habían diagnosticado un año antes. “Enfrentarlo con una actitud positiva al menos da posibilidades de tener éxito. Hacerlo con una actitud derrotista lo predestina a uno a la derrota. Y el derrotismo no está en mi ADN”.

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