Investigación apunta a que Texas ejecutó a un reo inocente

Dallas.- Resultados de una investigación científica dada a conocer esta semana evidencian la posibilidad de que Texas haya ejecutado a un reo inocente en 2004.

El caso de Cameron Todd Willingham, quien recibió la pena de muerte tras ser declarado culpable de un incendio en el que murieron sus tres pequeñas hijas, pudiera convertirse en el primero en el que se demuestra que un hombre inocente fue ejecutado por el estado.

Los resultados de la investigación, realizada por Craig Beyler, un especialista en incendios con reputación nacional, fueron presentados ante la Comisión de Ciencias Forenses de Texas, creada para investigar errores y negligencias en análisis forenses.

La Comisión fue creada por la legislatura de Texas en 2005, para revisar casos en los que se presume hayan ocurrido errores en las disciplinas forenses que provocaron la condena de personas inocentes a penas de cárcel.

El caso de Willingham constituye la primera revisión sancionada por el estado de una ejecución efectuada en Texas, la entidad que aplica la pena de muerte con mayor frecuencia en Estados Unidos.

Si la Comisión llega a las mismas conclusiones que las mostradas por la investigación, el hecho pudiera conducir a la primera declaración por parte de un organismo estatal de que un reo fue erróneamente ejecutado.

“Esto colocaría el más grande reto moral a esta nación en relación a la pena de muerte”, dijo Rick Halperin, presidente de la Coalición para la Abolición de la Pena de Muerte en Texas.

Willingham fue ejecutado mediante inyección letal el 17 de febrero de 2004, tras haber sido sentenciado a muerte por incendiar su casa en la comunidad de Corsicana, Texas, y matar a sus hijas, una de dos años y unas gemelas de un año en diciembre de 1991.

De acuerdo con la investigación del especialista Beyler, las autoridades de Texas nunca tuvieron bases para declarar el incendio como un hecho intencional, argumento que condujo a Willingham a la pena de muerte.

En 1992, un jurado condenó a Willingham, al castigo capital con base a un informe de especialistas locales que investigaron el incendio y en el que se cometieron múltiples errores como ausencia de pruebas periciales.

Dichas conclusiones se apoyaron en el juicio con el testimonio de un psiquiatra en el que calificó a Willingham como un “sociópata muy peligroso”, sin haberle entrevistado nunca.

En el caso hubo testigos que cambiaron su declaración a favor de la acusación y abogados ineficaces.

Willingham siempre mantuvo su inocencia y rechazó incluso aceptar un acuerdo con las autoridades para declararse culpable a cambio de no ser sentenciado a la pena capital.

En su última declaración, antes de recibir la inyección letal en la cámara de la muerte de la Unidad Carcelaria Walls, en Huntsville, Texas; Willingham de 36 años, dijo: “La única declaración que quiero hacer es que soy un hombre inocente, convicto de un crimen que no cometí. He sido procesado por 12 años de algo que no hice”.

La difusión del informe de Beyler coincidió con la publicación esta semana de una amplia investigación periodística sobre el caso publicada por la revista The New Yorker, en el que se llega a las mismas conclusiones.

El gobernador de Texas, Rick Perry, ni ningún otro funcionario estatal, se han pronunciado aún sobre los resultados de la investigación de Beyler, ni se espera que lo hagan en tanto la Comisión de Ciencias Forenses de Texas, no se pronuncie al respecto.

Desde 1973, más de 130 reos han sido sacados de los pabellones de la muerte y puestos en libertad al surgir evidencias de su inocencia, de acuerdo con el Centro de Información en Pena de Muerte.

NOTIMEX

You must be logged in to post a comment Login