Cánceres nacionales

Además del narcotráfico, en México tenemos otros dos cánceres. Me refiero a los bancos voraces y a los diputados gandallas.

Basta echar una miradita a los periódicos para comprobarlo; y a ellos no podemos atacarlos con policías;  ni acabarlos con soldados; porque son parte integrante y fundamental del sistema en que vivimos.

Habrá entonces que pensar qué hacer, para tener bancos que nos exploten menos y legisladores con más ética y capacidad; y que por lo pronto elaboren leyes para controlar más a los banqueros.

Ellos probaron este año de crisis, su insensibilidad con los desempleados; ya que según la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), en el primer semestre de este año obtuvieron ganancias por 32 mil 388 millones de pesos; lo que significa un incremento de 2 mil 200 millones de pesos, respecto del mismo periodo de 2008.

Y eso que se quejan de la morosidad de los deudores.

Debemos también ejercer mucho mayor control sobre los gastos y acciones de los diputados.
Es indispensable que esos seres que al llegar a la curul empiezan a sentirse superiores, entiendan que el resto de los mexicanos trabaja más que la mayoría de ellos; pero no recibe ni la milésima parte de los cientos de miles de pesos que ellos se embuchacan cada mes, aunque no hayan sido capaces de hacer buenas leyes; leyes que entre otras cosas, puedan meter a los bancos en cintura.

Los legisladores mexicanos reciben además de sus dietas, prestaciones que incluyen bonos de despedida, como llaman a “ahorros” que la Cámara les duplica cuando dejan de ser diputados; seguros de gastos médicos mayores carísimos, porque hay que cuidarlos bien; secretarias, asesores, gasolina, autos, y chóferes; a los que incluso, se ha visto llevando niños a las escuelas y haciendo el mandado.

Y al parecer también obtienen una especie de patente de corso, para poder defraudar impunemente al fisco por millones.

Una forma de hacerlo es cambiar por otros más baratos, los pasajes aéreos de avión de ida y vuelta en primera clase que la Cámara les da cada mes.

Como casi todos sin importar del partido que sean, tienen una avaricia sin límites y se tapan sus trapacerías unos a otros, cambian esos boletos caros por boletos de menor precio; y se guardan el dinero como si nada; otros los regalan.

 De esas y otras cosas nos enteramos sólo a veces. Así, casi de casualidad supimos que los diputados panistas de la legislatura anterior se fueron gratis de vacaciones, a uno de los hoteles más caros de Quintana Roo.

Y que por ser tiernos y sensibles, y para no extrañar a sus familias, jalaron con esposas e hijos; todo a costo del fisco.

También en Chile, donde como saben ahora vivo, se cuecen habas…
Encargados de registrar los dineros que reciben los diputados, declararon esta semana que el  65 por ciento de los alrededor de 250 mil pesos mexicanos que reciben todos los meses, son en la práctica de libre disposición; lo que quiere decir, que no hay mucho control sobre lo que se  paga con ellos.

Algunos se autorentan casas y oficinas; otros contratan supuestos asesores, que en realidad son esposas, parejas o parientes; y otros simplemente depositan ese dinero sin más ni más, en sus propias cuentas bancarias.

Lo bueno es que a raíz de estos “descubrimientos”, hechos públicos por un canal de televisión en un reportaje sobre irregularidades en la Cámara de Diputados, se está implementando un sistema que podrá evitar que los legisladores malgasten esos recursos públicos.

Y que presenten a último minuto tickets “milagrosos”, con los que pretenden comprobar gastos inexistentes.

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