Recorre Netanyahu cuerda floja entre EU, colonos y palestinos

Por Rubén Medina.

Jerusalén.- El primer ministro israelí Benjamín Netanyahu intenta complacer a Estados Unidos y a la comunidad internacional con un congelamiento de la construcción en las colonias judías en Cisjordania.

Pero antes está provocando la ira tanto de los colonos como de los palestinos al aprobar 455 nuevas unidades de viviendas. Se trata de un paquete aprobado la víspera por el ministro de Defensa, Ehud Barak, bajo órdenes directas de Netanyahu, con el que el primer ministro intenta persuadir a los colonos de que sigue por el camino que prometió en su campaña electoral.

“El daño a la colonización, a la diplomacia israelí y al sionismo que causará el congelamiento de la construcción es decenas de veces más grande que la aprobación de proyectos reciclados”, dijo Dani Dayán, presidente del Consejo Yesha, organismo que reúne a los líderes de las colonias. El congelamiento, aún no decretado, está pendiente de un acuerdo entre Netanyahu y Estados Unidos, que presiona al líder israelí desde hace meses para que cese la colonización del territorio palestino.

Para no claudicar del todo y satisfacer a los colonos, Netanyahu adelantó su intención de construir las nuevas viviendas en los próximos meses en los “bloques del consenso”, es decir asentamientos que se encuentran en alguna de las tres zonas donde se concentra 70 por ciento de los colonos.

Debido a su población, unas 180 mil personas, es improbable que estas zonas sean traspasadas a control palestino en un eventual acuerdo de paz, y en las últimas rondas de negociaciones ya se habló de negociar un canje de territorio.

“Se trata de una construcción en zonas que están dentro del consenso sionista”, explicó Barak al dar a entender que todos los asentamientos donde se construirán las nuevas viviendas están en la mesa de negociaciones dentro del paquete de un canje territorial.

Además de oponerse ideológicamente al congelamiento de la construcción en lo que consideran sus tierras, a los colonos les ha parecido poco el paquete. Ellos piden miles de unidades habitacionales para satisfacer la demanda que crea el alto crecimiento demográfico entre ellos -suelen tener más de cinco hijos por familia-, y se quejan incluso de que no hay ningún proyecto nuevo entre los aprobados.

“En la práctica el ministro de Defensa no aprobó ni siquiera un nuevo proyecto, ni un solo concurso público nuevo”, aseguró Pinhas Walerstein, segundo de Dayán. A quienes sí les parece una cantidad enorme es a los palestinos, que han contestado al anuncio con duras declaraciones y amenazas sobre las consecuencias que pudiera tener para el proceso de paz.

“La decisión pone en entredicho el compromiso de Israel con el proceso de paz y erosiona de antemano el efecto de un congelamiento de la construcción cuando sea declarado”, indicó el veterano negociador palestino Saeb Erekat, a cargo de las negociaciones con Israel.

Desde que Netanyahu llegó al poder en marzo, la Autoridad Palestina logró convencer a la comunidad internacional, a los países árabes y a Estados Unidos de la necesidad de presionar a Israel para que no construya más en territorio del que deberá ser el Estado palestino, y suspendió los contactos con el nuevo gobierno israelí.

Washington intenta rescatar el proceso de negociaciones desde hace meses y no se sabe aún cuál será el impacto de la reciente decisión de Israel de construir las 455 nuevas unidades de viviendas.

Fuentes del gabinete de Netanyahu confirman que, tras esta aprobación, el primer ministro estará ahora dispuesto a declarar el congelamiento, aunque pende el anuncio de la visita de George Mitchell, enviado especial del presidente estadounidense Barack Obama.

“Creemos que la próxima semana, cuando venga Mitchell, se podrá alcanzar el acuerdo con Washington”, estimaron las fuentes, que sin embargo no supieron valorar que pasará si no es así.

El representante de Obama debe traer a Israel un paquete de ofertas de varios países árabes moderados,

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