La ciudad de Berlín, premio Príncipe de Asturias de la Concordia

MADRID (AFP) – La ciudad de Berlín ganó este jueves el premio Príncipe de Asturias de la Concordia en reconocimiento a una capital que tras la caída del Muro de Berlín alberga a “una sociedad abierta, acogedora y creativa, un nudo de concordia en el corazón de Alemania y de Europa”.

La capital alemana se hace merecedora del premio cuando se cumple el vigésimo aniversario de la caída del Muro, el 9 de noviembre de 1989, según el fallo del jurado dado a conocer este jueves.

Berlín, la principal favorita para el premio, se impuso en las votaciones a las candidaturas finalistas de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), del jesuita español Enrique Figaredo, que milita contra las minas antipersonas, y del reportero irano-canadiense Maziar Bahari.

El jurado decidió conceder el premio en la conmemoración de la caída del principal símbolo del ‘Telón de Acero’, que recuerda “tanto a quienes, con pérdida de su vida o de su libertad, lucharon de forma directa por superarlo, como a los millones de ciudadanos que tras su caída han sido capaces de construir, sobre las cicatrices de la división, una sociedad abierta”.

Tras conocer el fallo, el alcalde gobernador de Berlín, Klaus Wowereit, agradeció la concesión del premio considerándola “un honor extraordinario para Berlín, que la capital alemana acepta en representación de todo el país”.

“El premio significa un nuevo reconocimiento internacional para la revolución pacífica de 1989, que cambió el mundo tan positivamente”, añadió Wowereit.

La candidatura de la capital alemana contó con los apoyos, entre otros, del siete veces campeón del mundo de Fórmula Uno, Michael Schumacher, el escritor italiano Claudio Magris o el filósofo alemán Jurgens Habermas.

En 1989, Berlín “se convirtió en el símbolo de la reunificación de Europa y, aun más, en el símbolo del hundimiento del sistema totalitario que, en el siglo XX, dominaba gran parte del mundo. Aunque todas nuestras dificultades sociales y políticas obviamente no se hayan resuelto, esta página luminosa de la historia es para nosotros un hermoso ejemplo a seguir”, según Habermas.

El presidente del jurado y también del Principado (región) de Asturias, Vicente Álvarez Areces, consideró que la capital alemana refleja una “imagen de creatividad e innovación que hoy ofrece una idea de futuro basada en la convivencia”.

“Berlín representa, por tanto, la capacidad de Europa de liderar en el mundo ideas innovadoras de progreso de libertad y de justicia”, añadió Areces.

El de la Concordia es el octavo y último de estos premios que se conceden cada año después de que anteriormente se dieran el de las Artes, al arquitecto Norman Foster; el de Cooperación Internacional para la Organización Mundial de la Salud (OMS); el de Ciencias Sociales para David Attenborough, así como el de Comunicación y Humanidades, que recayó en la Universidad Nacional Autónoma de México.

También se concedieron el premio de Investigación Científica y Técnica, que recayó en Martin Cooper, creador del teléfono móvil, y Raymond Samuel Tomlinson, introductor de la arroba en las direcciones de correos electrónicos; el de las Letras para Ismail Kadaré y el deportes para la pertiguista rusa Yelena Isinbayeva.

Los galardones, dotados con 50.000 euros (70.000 dólares), son entregados por el heredero de la Corona española, el príncipe Felipe, cuyo título de Príncipe de Asturias da nombre a los premios, en una ceremonia en el teatro Campoamor de Oviedo (norte de España).

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