Un cineasta iraní lanza una dura crítica contra su régimen en San Sebastián

SAN SEBASTIÁN (AFP) – Obligado a realizar su última película, ‘The white meadows’, en condiciones muy difíciles, el director iraní Mohammad Rasoulof, criticó duramente en el Festival de Cine de San Sebastián el régimen político de Irán.

En su película, presentada dentro de la sección oficial a concurso del certamen donostiarra, el cineasta cuenta la historia de Rahmat, un hombre encargado desde hace años de recoger las lágrimas de los habitantes en varias islas. La película, de estética muy cuidada, es un relato de gran carga simbólica que no es otra cosa que una crítica velada al régimen político iraní.

“Vengo de una tierra llena de contradicciones y sufrimiento, donde hay una dictadura” y la “censura no me permite hablar de manera directa de lo que ocurre en mi país”, se lamentó el realizador, durante una rueda de prensa.

Así pues, para reflejar la realidad de su país, decidió recurrir a símbolos sacados de los cuentos tradicionales iraníes y de la mitología, cuyos significados a menudo se escapan al espectador no conocedor de ese mundo.

La película se rodó en 58 días con actores no profesionales y profesionales, en las magníficas tierras del lago salado de Orumieh, lleno de islotes rocosos sembrados de cristales de sal.

“Nuestras condiciones eran muy difíciles, nos costó conseguir los permisos, nuestro presupuesto era limitado, las condiciones climatológicas eran duras. Se puede decir que se trata de una película clandestina, ‘underground'”, explicó el cineasta. “Es muy difícil hacer cine independiente en Irán, no tenemos subvenciones y no nos dejan proyectar nuestras películas en Irán”, añadió.

En ‘The white meadows’, que compite por la Concha de Oro a la mejor película, que se otorgará el próximo 26 de septiembre, una persona es torturada porque se niega a decir que el mar es azul. Le hunden la cara en agua salada, le obligan a mirar al sol, le echan orina en los ojos y después lo encadenan hasta que diga que el mar es azul. “En Irán tenemos que ver las cosas como el gobierno nos mande verlas”, una “muy pequeña minoría gobierna a una mayoría que no está de acuerdo”, consideró el director. “En mi película, hay una crítica al gobierno”, añadió.

Mohammad Rasoulof estuvo apoyado en San Sebastián por el productor de su película y uno de sus actores, Mohammad Shirvani, los tres llevando una bufanda de color verde, el color del candidato perdedor en las elecciones presidenciales del 12 de junio, Mir Husein Musavi.

Tras estos comicios, un movimiento de protesta popular sumió al país en una crisis sin precedentes desde la revolución islámica de 1979. Desde entonces, al menos 4.000 manifestantes han sido detenidos, de los que 150 siguen en prisión y, según un balance oficial, 36 personas -72, según la oposición- perecieron en los disturbios.

“Me acuerdo de que antes de las elecciones, un crítico dijo a Mohammad Rasoulof ‘tu película da una imagen demasiado pesimista de nuestra situación'”, explicó el actor Mohammad Shirvani. “Tras las elecciones, le dijo ‘después de todo, tu película no era tan pesimista'”. “La situación del cine en Irán es realmente precaria” y con el presidente Mahmud Ahmadinejad, reelegido el 12 de junio, “ha empeorado mucho”, añadió el actor. “Espero que algún día el cine pueda resucitar”, concluyó.

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