“Lúcido” o el Laberinto de los Sueños

Por Jose Sueiro

“Lúcido”, la nueva obra que se estrena en estos días en el Teatro GALA es un ‘enigma envuelto en un misterio’, una tragi-comedia que Hugo Medrano, Director Artístico de GALA, describe como un ‘melodrama ridículo’.

Lo cierto es que la obra del autor Argentino Rafael Spregelburd deja al público perplejo y desorientado hasta los momentos finales de la pieza cuando se descubre la trama y se entiende que lo sucedido anteriormente ha sido un engaño, un juego de identidades cruzadas y una exposición de ese estado de conciencia del entre-sueño, de esos momentos donde se confunde el soñar con la lucidez o viceversa.

Al estilo de Ionesco y los escritores del surrealismo, Spregelburd juega con el absurdo, el sentido trágico de la vida, la vida como sueño o mejor dicho la realidad hecha pesadilla. La obra nos recuerda a un cuadro de Dalí.

Una madre Argentina, Teté (Cynthia Benjamin) parece estar brindándole un cumpleaños a su hijo Lucas (Peter Pereyra) y recibiendo de nuevo a su hija Lucrecia (Anabel Marcano) después de una ausencia de 15 años. El regreso de la hija desencadena unos miedos y un conflicto que se va descubriendo entre recriminaciones y escenas –soñadas- de recuerdo.

A todo esto los sueños parecen ser de Lucas, que recuerda como su hermana le brindó su riñón en una operación que le salva la vida de pequeño. Es así? Quizás si, quizás no. Durante gran parte de la obra, con sus episodios etéreos de sueños y escenas que parecen que no lo son, la audiencia cree que esto es lo que esta viendo. Pero al final todo se vuelca de cabeza y lo que parecía real es de sueño y el sueño una pesadilla. Mejor no divulgar mas detalles. Basta decir que sobran las sorpresas y al final la audiencia deduce haber resuelto un rompecabezas.

José Carrasquillo es un Director reconocido por tomarse riesgos con obras de vanguardia o piezas montadas en un estilo moderno y aguerrido. En “Lúcido” sigue esta trayectoria. El montaje, aunque algo estático en la primera parte, es de corte moderno con un sencillo panel que se junta y separa para connotar diferentes estados de ánimo. Las entradas y salidas de los actores son por el público y en ocasiones se esconden tras los paneles para después aparecer. Parte de la acción se desarrolla por un teléfono móvil y una mesa de restaurante y una cama son los únicos dos ambientes que se muestran en una escenografia ultra moderna y bien puesta por Giorgos Tsappas. El escenario parece un salón de Ikea.

Carlos Carrillo, veterano del elenco permanente de GALA, le añade un toque de humor y, como siempre, es interesante y divertido ver en los papeles del Mozo y Darío. Cynthia Benjamin, también reconocida por sus varios roles en GALA, es apropiadamente fastidiosa como la madre de una familia muy disfuncional.

Lúcido no es una obra para cualquiera y como tal le va a ser difícil encontrar su público en una ciudad como esta donde la audiencia Hispana busca obras reconocidas y de renombre, fáciles de seguir y con poco ingenio. Esta es obra para los amantes del teatro y los que no les importa suspender el sentido de la realidad, pensar a fondo sobre los mensajes que da la obra y sobre todo dilucidar la acción y descifrar la verdad de la envoltura, del paquete.

Pero una vez más con esta obra GALA ha mostrado su valentía y su deseo de estar al ‘filo de la violeta’ como diría el poeta Garcia Lorca, de estar al día con las nuevas corrientes y los nuevos autores Latinoamericanos. Con “Lúcido” GALA abre su temporada numero 34 y Hugo Medrano, Rebecca Read, Abel Lopez y todos los del grupo teatral muestran una vez mas porque esta institución cultural en nuestra comunidad es de un valor inestimable.

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