París exhibe filme y fotos de Christian Poveda, asesinado en El Salvador

PARIS (AFP) – “La Vida loca”, el documental sobre el mundo violento de las pandillas filmado por el francoespañol Christian Poveda, asesinado en El Salvador en setiembre, se estrena en Francia, al tiempo que una galería parisiense exhibe sus fotos, que provocan terror pero también tristeza.

Poveda, de 54 años, se sumergió en el mundo de las pandillas y fue asesinado el pasado 2 de septiembre en una callejuela de un cantón situado a unos 15 km de San Salvador, por al parecer los mismos miembros de la llamada “Mara 18” a los que él filmó en el documental de 90 minutos, que le costó la vida.

El impactante filme, que tuvo un preestreno el jueves por la noche en la periferia de París, antes de su salida nacional el miércoles 30 de setiembre en 33 salas de Francia, a las que luego se sumarán otras 100, es un testimonio de la vida cotidiana brutal y sin esperanzas de las pandillas.

Christian “pagó con su vida una investigación excepcional, sin concesiones, sin prejuicios, en el corazón de una de las pandillas más violentas de Latinoamérica, la Mara 18”, destacó la productora del filme, la francesa Carole Solive, en entrevista telefónica con la AFP.

El filme tuvo su preestreno en Mantes La Jolie, periferia de París donde la juventud, en su mayoría hijos de inmigrantes, tiene también pocas alternativas, pocas razones de soñar y pocas ilusiones. Se hizo así por “respeto al trabajo de Christian”, explicó a la AFP la responsable de su distribución.

“Sé que Christian habría estado muy contento de ver que al final de la proyección los jóvenes se pusieron de pie y ovacionaron su trabajo”, agregó Laurence Bierme.

El documental de Poveda -de padres españoles pero “salvadoreño de corazón”, según su amigo y agente Alain Mingam- retrata también momentos de ternura, de amor filial entre los pandilleros de La Campanera, en la periferia de San Salvador.

“Es un filme que desprende humanidad, y va hasta el fondo de la desesperanza de quienes nunca han tenido nada”, comentó Solive.

“Maras mi amor”, tituló Alain Mingam, al resumir el trabajo de Poveda en un artículo que acompaña las fotos publicadas por la revista especializada Polka, que acaba de abrir una galería en el barrio Le Marais, en el centro de París, donde el trabajo del fotoperiodista y cineasta ocupa un sitio de honor.

Las imágenes de los rostros y cuerpos tatuados de los pandilleros con los que Poveda convivió durante año y medio provocan miedo y hasta horror en el público de la galería, comprobó la AFP.

Pero al mismo tiempo, varias de las imágenes tomadas por el periodista transmiten a los visitantes una cierta ternura, y la mirada profundamente triste de algunos de “los mareros” consigue contagiar una profunda angustia.

“Las fotos expresan la brutalidad del mundo en que se sumió Poveda, pero también denotan ternura y amor”, recalcó el editor jefe de la revista Polka, Dimitri Beck.

Explicó a la AFP que la decisión de incluir las fotos de Poveda en este número de la revista y de exponerlas en la galería fue tomada varios meses antes de su asesinato, para coincidir con el estreno del filme en Francia.

La exposición está acompañada de un texto, “Adiós, amigo”, escrito por Alain Mingam, que recalca el legado extraordinario dejado por Poveda, que se adentró como quizá nadie más lo ha hecho en el universo de las pandillas, donde la muerte está siempre a la vuelta de una esquina.

Algunos de los visitantes de la galería no saben incluso que el autor de las fotos murió de cuatro disparos en la cabeza hace pocas semanas, y al enterarse quedan incluso más impactados. “¡Qué fuerte!”, dijo una chica española, María Azcona.

“Su asesinato nos recuerda que su filme no es de ficción, y que Poveda fue víctima de los mismos a los que trató de ayudar, para salvarlos de la muerte o de la prisión”, señaló Beck.

Tras el asesinato de Poveda – que habría sido ordenado al parecer por un miembro de la pandilla retratada por Poveda – la

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