Versace y Gianfranco Ferré desvisten a la mujer en desfiles en Milán

MILAN, Italia (AFP) – Una mujer transparente, con su feminidad casi a la vista, fue el centro de las propuestas de Versace y Gianfranco Ferré este viernes en Milán, en el tercer día de las colecciones prêt-à-porter para el verano 2010.

Versace comenzó con un fuego de artificio basado en frutas, con el amarillo limón, el verde pistacho o el melocotón, todo declinado al infinito bajo los motivos fetiches de la casa.

Para los alérgicos a la fruta, Versace optó por el turquesa, o simplemente el blanco y negro.

Monocolores, los vestidos se vuelven minimalistas hasta el extremo, al punto de ser reemplazados por una minifalda minúscula o una túnica de vinilo transparente que pone de relieve la lencería o los trajes de baño.

Después de la playa uno siempre puede recurrir a un vestido tubo color anís al que da vida una rejilla de metal cromado. Y para una cita de trabajo, Versace propone una chaqueta de cuero de color rosa pálido y unos zapatos de tacón de aguja con plataforma.

Para las noches de calor, una vestimenta esquizofrénica: un corpiño en triángulos metálicos al estilo Paco Rabanne y una falda vaporosa y virginal con grandes pliegues. Pase lo que pase, la espalda se lleva descubierta.

Para la segunda colección del dúo Tommaso Aquilano y Roberto Rimondi de la casa Gianfranco Ferré, también ha tocado la hora de la transparencia.

Las chaquetas tableadas de seda tienen un aspecto etéreo y se abren como una flor en la cintura.

En cambio, los colores son más recatados: amarillo arenoso, miel y carne, a veces con toques dorados o platino.

Los vestidos de cóctel, asimétricos, se llevan por encima de la rodilla con un escote vertiginoso en la espalda. Alrededor del busto, un juego de pliegues ofrece perspectivas provocadoras.

En ese sentido, merece una mención particular un corpiño con espirales metálicas doradas y bordadas sobre organza.

Sobriedad también para Alberta Ferretti, que propone tonos melocotón o lila para sus pequeños vestidos estilo baby-doll.

Un vestido-abrigo o una chaqueta impecablemente abotonada sirven para reforzar esa atmósfera recatada. Única concesión a la fantasía: un gran pañuelo blanco corona un sombrero de una amazona salida de la campiña inglesa.

En cambio, Blumarine, la línea de Anna Molinari, defiende un estilo muy femenino, con algodones fluidos multicolores plisados o arrugados que resaltan las formas del cuerpo. ¿La receta? Un teñido que consiste en introducir los tejidos anudados o plisados en un baño decolorante.

En cuanto a los accesorios se lleva un brazalete que desciende entre los dedos para terminar en un anillo calavera, que no tiene nada de macabro gracias a su color rosado.

El sábado será el turno de las colecciones de Bottega Veneta, Roberto Cavalli, Emporio Armani, Moschino y Max Mara.

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