Reafirman Micheletti y Zelaya posiciones a tres meses del golpe

El presidente de facto de Honduras, Roberto Micheletti, y el depuesto mandatario Manuel Zelaya, reiteraron sus posiciones en entrevistas por separado a la cadena estadounidense Univisión, difundidas al cumplirse tres meses del golpe de Estado.

El retorno de Zelaya al poder ocurriría “solamente que vengan los países del mundo a invadir a Honduras”, dijo Micheletti, tras reiterar su rechazo a esa exigencia de la Organización de Estados Americanos (OEA), Naciones Unidas y el Acuerdo de San José.

“Yo no voy a permitir que se derrame una gota de sangre del pueblo hondureño, en el sentido que nuestras leyes nos permitan lo que estamos haciendo”, apuntó.

Manifestó que “lo principal para nosotros” son las elecciones generales del 29 de noviembre, administradas por el Tribunal Supremo Electoral, y la transferencia del poder prevista para el 27 de enero, conforme a la constitución hondureña vigente desde hace tres décadas.

Señaló que llegó al poder no para complacer su “ego personal”, sino porque el Congreso lo eligió, y reiteró su decisión de renunciar en caso de que Zelaya también lo haga y acepte las próximas elecciones.

Micheletti rechazó reportes que indican que fuerzas militares tienen rodeada la embajada de Brasil en Tegucigalpa para sacar a la fuerza a Zelaya, quien llegó en secreto la semana pasada, así como denuncias de intentos de asesinato contra el depuesto mandatario.

“Es mentira que estén intentando matar a Manuel Zelaya Rosales. (Esta es) una práctica más de las mentiras que ha usado él para lograr los objetivos”, puntualizó el presidente de facto, quien reiteró su respeto a todas las embajadas y consulados bajo los derechos estipulados en la Convención de Viena.

Zelaya, por su parte, defendió su regreso a Honduras –con la asistencia de Nicaragua, Guatemala y El Salvador– para dialogar y “acompañar a pueblo aquí, en el dolor y en la tragedia que está viviendo”.

Afirmó que a tres meses de su expulsión del país, los maestros y obreros han mantenido huelgas y denunció que muchos de los que celebraron el posible retorno a la democracia tras su llegada a Tegucigalpa fueron reprimidos “violentamente” con gases lacrimógenos.

El depuesto mandatario rechazó la petición de Micheletti para que renuncie, al indicar que “sólo puede haber un presidente”: el que fue elegido por el pueblo.

Zelaya denunció que los militares hondureños mantienen suspendidos los servicios de agua y electricidad a la embajada de Brasil, que permanece cercada por los uniformados.

Asimismo, sostuvo que el gobierno de facto se niega a que lo visite su familia, y que las autoridades instalaron “aparatos de alta frecuencia” para “desestabilizar” a los que se encuentran en la sede diplomática.

El viernes pasado, Zelaya aseguró que los militares utilizaron gases tóxicos para obligar a salir a los ocupantes de la Embajada de Brasil, algunos de los cuales presentaron hemorragias nasales e irritación nerviosa.

“El régimen de facto está demostrando que lo que menos le interesa es el diálogo”, lamentó.

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