Fortalece Brasil defensa de la Amazonía

Por José Luis Castillejos. Enviado

Sao Paulo.- La Amazonía, una de las grandes reservas de agua dulce del mundo, es vigilada con celo por las Fuerzas Armadas de Brasil, las cuales instalaron un avanzado sistema de radares para proteger esa rica reserva.

Fuentes académicas consultadas por Notimex señalaron que Brasil posee un moderno sistema de integrado por 28 radares y 87 estaciones de red satelital para proteger su riqueza acuífera, la cual comparte en esa zona de Sudamérica con Perú, Colombia y Ecuador.

Además, el equipamiento vinculado a la protección de la Amazonía contempla la utilización por parte de la Fuerza Aérea Brasileña de 25 aviones turbohélice Súper-Tucano y ocho aviones-radar con modernos sensores que pueden realizar seguimientos terrestres.

Brasil posee en sociedad con Perú el Sistema de Vigilancia y Protección de la Amazonía, el cual implicó una inversión total de dos mil 500 millones de dólares para cuidar el agua y los bosques de esa zona.

El gigante sudamericano, además, potenció su sistema de defensa en esa zona del país para proteger su soberanía no sólo de otros países, sino que también de las multinacionales que buscan controlar recursos como el agua, la madera, las tierras y los hidrocarburos.

La enorme codicia de las grandes potencias sobre la región tiene muchas justificaciones, entre ellas que el área contiene 20 por ciento de la disponibilidad mundial de agua dulce del planeta, según datos del Instituto Nacional de Investigaciones de Amazonia (INPA).

Posee altas incidencias de variados minerales preciosos y abriga cerca de 50 por ciento de la biodiversidad mundial, lo que constituye una “mina de oro” para las grandes multinacionales, comentó la ecologista Fernanda Brozoski.

La producción de medicamentos cuyo principio activo es sacado de animales y plantas implica el movimiento de unos 315 mil millones de dólares al año, en tanto que la industria de los agroquímicos y cosméticos mueve unos 150 mil millones de dólares anuales.

El gobierno brasileño rechaza la tesis de Estados Unidos que sostiene que los países amazónicos solo son “detentores temporales” de esa región, la cual -de ser considerada Patrimonio de la Humanidad- pasaría a ser una “preocupación internacional”.

Varios sectores estadounidenses han promovido la idea que la Amazonía, como el principal pulmón de la humanidad, debería ser manejada por Naciones Unidas y no por Brasil y Perú, países que comparten ese territorio junto a Colombia y Ecuador.

La Amazonía está compuesta por 8.52 millones de kilómetros cuadrados, de los cuales 61 por ciento está en territorio brasileño y el resto en Perú, Colombia y Ecuador.

Los países amazónicos han detectado la utilización de rutas por el narcotráfico, ocupación desordenada de tierras, invasión de áreas indígenas, contrabando, depredación (principalmente de maderas) y extracción minera ilegal.

Brozoski, en un estudio titulado “En Defensa del agua y Medio Ambiente; Brasil y Amazonía”, aseguró que las enormes reservas de agua están en la mira de las grandes multinacionales que buscan internacionalizar su dominio.

Indicó que parte fundamental de esas riquezas es el potencial energético (agua, biomasa y laboratorio solar) que las potencias dicen estar preocupados de proteger, mientras que, en realidad, son sus empresas las “depredadoras y contaminadoras”.

Brasil reaccionó airado cuando el actual director general de la Organización Mundial de Comercio (OMC), Pascal Lamy, dijo que la Amazonia debe ser transformada en “patrimonio de la humanidad” junto a otros “bienes públicos globales”.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil se pronunció en una nota oficial en esa oportunidad y repudió con vehemencia cualquier afirmación que haga “relativa” la soberanía de Brasil sobre sus recursos naturales.

Bautista Vidal, ex secretario de Tecnología Industrial de Brasil, dijo que la Amazonía es la dínamo del clima de la Tierra por medio de intercambios de calor con los polos.

“La Ama

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