El alcalde Bloomberg se vistió de morado

Por Enrique Soria

La mañana del domingo 29 de octubre estaba fría pero el gélido clima del otoño neoyorquino no amilanó a los creyentes que se congregaron en la misa matutina que organizó la Hermandad de Cargadores y Sahumadoras del Señor de los Milagros en la Iglesia de San Benito El Moro, en el centro de Manhattan, a la espera del invitado especial, el alcalde Michael Bloomberg.

Su venida era el aperitivo que abría la procesión del Señor de los Milagros y que en esta oportunidad, por la presencia de tan importante personaje, la convertía en histórica para una organización que por más de 30 años celosamente ha seguido el rito católico de sacar en anda a Cristo por las calles de Manhattan.

A primeras horas de la mañana del último domingo se hizo presente el alcalde de credo judío en la sede de la iglesia de San Benito El Moro y ante un podio, colocado para la ocasión, se dirigió a su expectante audiencia para referirse a la tradición cultural de los peruanos que supone la veneración del Señor de los Milagros cada año.

Bloomberg no solo destacó el acervo religioso de los peruanos sino su contribución como inmigrantes a la forja de la capital del mundo, y calificó de importante el aporte de la comunidad peruana, como la de todas las comunidades de inmigrantes que habitan Nueva York, y abundó en elogios cuando se refirió a
los esfuerzos denodados de los peruanos por preservar su religiosidad en tiempos tan difíciles.

Haciendo uso de su español, aprendido en los últimos meses, Bloomberg dijo que se necesita más inmigrantes y no menos, y dejó entrever que sin ellos Nueva York no funcionaría y que la ciudad está llena de inmigrantes por lo que tienen el derecho de vivir aquí por ser parte de la capital del mundo.

Como todos los años la procesión atrajo peruanos de todos los condados, y de estados vecinos que siguieron entre avenidas y calles a las cuadrillas que alzaban la imagen del Cristo de Pachacamilla vestidas con el clásico color morado, y no faltó un grupo de bailarines que a su modo, con marineras,
le rindió tributo.

Para las seis de la tarde la tercera cuadrilla tuvo el honor de conducir de vuelta la imagen de Cristo a la Iglesia de San Benito el Moro en medio de cánticos, banderas rojiblancas que flameaban, pañuelo blancos que se agitaban, cirios encendidos y el arrojo de pétalos de rosas, mientras que globos blancos y morados eran lanzados al aire, todo ello confundidos con la emoción y el fervor de la gente.

Un día antes en la misa sabatina una funcionaria de la alcaldía, Mónica Tavares, en representación del alcalde leyó ante la directiva de la Hermandad de Cargadores y Sahumadoras del Señor de los Milagros la proclama que lleva la firma del alcalde y que declara el 25 de octubre del 2009 el Día
del Señor de los Milagros.

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