Vacunarse o no vacunarse… Ese es el dilema

José López Zamorano

Como padre de tres hijos, no creo equivocarme cuando afirmo que ningún asunto es más importante que su salud, tanto física como mental. Sin salud no hay felicidad posible y nada remplaza un desarrollo personal libre de padecimientos.

Aunque muchas enfermedades nos golpean sin aviso previo y somos impotentes ante ellas; otras son evitables y nuestro estilo de vida puede hacer una gran diferencia para alejar afecciones crónicas que afectan a los hispanos de manera desproporcionada, como la diabetes y la hipertensión. Los chequeos médicos regulares y la vacunación son también armas importantes en la lucha contra las enfermedades prevenibles.

Esta es una importante reflexión ahora que vivimos una “emergencia nacional” por la propagación del virus de la influenza H1N1 y que existe un debate entre los padres de familia sobre la conveniencia de vacunar a sus hijos o no. Las encuestas muestran una población escéptica ante la vacunación, no sólo por su carácter novedoso sino por los posibles riesgos a largo plazo. Hasta seis de cada diez no planean hacerlo.

Es un dilema personal que padecí cuando tuve que tomar la decisión de vacunar o no a mis hijos: Estaba entre el riesgo de afrontar las posibles consecuencias de la nueva vacuna o el riesgo de abrirle la puerta a una enfermedad que está causando estragos en la población menor de 25 años.

Decidir no fue fácil, la tendencia al no es fuerte cuando se piensa en la responsabilidad de exponer a los hijos a una vacuna nueva. Algunos padres vinculan las vacunas en general con el autismo, aunque no existe prueba científica; otros tienen una desconfianza natural a las recomendaciones del gobierno.

Pero las posibilidades de obtener beneficios con la vacunación, fueron más poderosas; la vacuna contra el H1N1 ha sido desarrollada en tiempo record, pero su método de elaboración es similar al de la vacuna contra la influenza estacional, los efectos secundarios suelen ser menores y las primeras pruebas clínicas muestran que se logra protección a 10 días de haber sido vacunados. Aún si la afección golpea, es más probable que sus efectos sean moderados.

En mi familia tomamos el camino de la vacunación contra el H1N1, no sin antes informarnos y consultar con nuestro médico. En última instancia es una decisión personal; y por tratarse de la salud, debe ser tomada con la seriedad que amerita con base en los argumentos de la ciencia y no en nuestros prejuicios.

Amigo lector de La Columna Vertebral, si necesita información o servicios en su comunidad llame a la Línea de Ayuda de la Fundación Self Reliance al 1-800-473-3003.

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