Aclaración sobre celibato anglicanos que regresan a la Iglesia

CIUDAD DEL VATICANO (VIS).-El director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, padre Federico Lombardi S.I., hizo pública la siguiente declaración ante las especulaciones sobre el asunto del celibato en la anunciada constitución apostólica sobre los ordinariatos personales para los anglicanos que ingresan en la comunión plena con la Iglesia católica.

“Se han difundido especulaciones, basadas en observaciones supuestamente informadas del corresponsal italiano Andrea Tornielli, según las cuales el retraso en la publicación de la constitución apostólica sobre los ordinariatos personales para la incorporación de los anglicanos a la plena comunión con la Iglesia católica, anunciada el 20 de octubre de 2009 por el cardenal William Joseph Levada, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, se debe a algo más que a “razones técnicas”. Según estas especulaciones, hay una cuestión sustancial que explicaría el retraso, un desacuerdo sobre si el celibato será la norma para los futuros clérigos.

“El cardenal Levada ha comentado sobre estas especulaciones: “Si se me hubiera preguntado, con gusto habría aclarado cualquier duda sobre lo que dije en la rueda de prensa. Estas especulaciones no tienen razón de ser. En el Vaticano nadie me ha mencionado esta cuestión. El retraso es meramente técnico, pues se trata de asegurar la consistencia del lenguaje canónico y de las referencias. Las cuestiones de traducción son secundarias; la decisión de retrasar la publicación esperando a que se publique el texto ‘oficial’ en latín en el “Acta Apostolicae Sedis” se tomó hace tiempo”.

“Los borradores preparados por el grupo de trabajo y presentados para el estudio y la aprobación a través del proceso habitual seguido por la Congregación, han incluido todos ellos la siguiente afirmación, que actualmente se encuentra en el artículo VI de la Constitución:

§1 Quienes ejercieron el ministerio como diáconos, presbíteros u obispos anglicanos y cumplen con los requisitos establecidos por el derecho canónico y no están impedidos por irregularidades u otros impedimentos, pueden ser aceptados por el ordinario como candidatos a las sagradas órdenes en la Iglesia católica. En el caso de los ministros casados, se han de observar las normas establecidas en la carta encíclica del Papa Pablo VI “Sacerdotalis Coelibatus”, n. 42, y en la declaración “En el mes de junio”. Los ministros no casados deben atenerse a la norma del celibato clerical del Código de Derecho Canónico, canon 277 §1.

§2 El ordinario, en plena observancia de la disciplina del celibato clerical en la Iglesia latina, por regla general (pro regula) admitirá sólo a hombres célibes al orden del presbiterado. Puede también pedir al romano pontífice, como una derogación del canon 277, §1 la admisión de hombres casados a la orden del presbiterado, caso por caso, según los criterios objetivos aprobados por la Santa Sede.

“Este artículo se ha de entender como coherente con la actual práctica de la Iglesia, según la cual ex ministros anglicanos casados pueden ser admitidos al ministerio sacerdotal en la Iglesia católica, según el criterio de caso por caso. Por lo que se refiere a los futuros seminaristas, se consideró una mera especulación los casos de una dispensa de la regla del celibato. Por esta razón, se han de desarrollar criterios objetivos sobre estas posibilidades (por ejemplo, seminaristas casados que ya se están formando) entre el ordinariato personal y la conferencia episcopal, presentados para la aprobación de la Santa Sede.

“El cardenal Levada reveló que el trabajo técnico sobre la “Constitución” y las “Normas” concluirá para finales de la primera semana de noviembre.

LA SANTIDAD ES EL MEJOR SERVICIO A LOS HERMANOS

CIUDAD DEL VATICANO, (VIS).-Benedicto XVI recordó el lunes, rezando el ángelus en la solemnidad de Todos los Santos, que esta fecha “invita a la Iglesia peregrina en la tierra a saborear anticipadamente la fiesta sin fin de la Comunidad celeste y reaviva la esperanza en la vida eterna”.

El Santo Padre, dirigiéndose a los fieles reunidos en la Plaza de San Pedro, habló de que este año se conmemoran “los 14 siglos de la destinación del Panteón, uno de los monumentos romanos más antiguos y célebres, al culto cristiano, dedicándolo a la Virgen María y a todos los Mártires” y que “sucesivamente la celebración de todos los mártires se hizo extensiva a todos los santos”.

“En este Año Sacerdotal -prosiguió- quiero recordar con veneración especial a los sacerdotes santos, sea a los que la Iglesia ha canonizado, proponiéndolos como ejemplos de virtudes espirituales y pastorales, sea a aquellos -mucho más numerosos- cuya santidad conoce el Señor”.

Después, refiriéndose a la conmemoración de los Difuntos, el Papa invitó a vivir ese día “con auténtico espíritu cristiano, es decir, en la luz que procede del Misterio pascual. Cristo ha muerto y resucitado, y nos ha abierto el paso a la casa del Padre, el Reino de la vida y de la paz”.

Por eso, “cuando visitamos los cementerios, hay que recordar que allí, en las tumbas, reposan solamente los restos mortales de nuestros seres queridos a la espera de la resurrección final. Sus almas -como dice la Escritura- ya están en las manos de Dios. Por lo tanto, el modo más apropiado y eficaz de honrarlos es rezar por ellos, ofreciendo actos de fe, de esperanza y de caridad”.

El Papa habló también de la Comunión de los Santos, explicando que es “una realidad que infunde una dimensión diversa a nuestra vida. ¡Nunca estamos solos! Formamos parte de una “compañía” espiritual en la que reina una profunda solidaridad: “el bien de cada uno beneficia a todos y, viceversa, la felicidad común se irradia individualmente. Es un misterio que, de alguna manera, ya experimentamos en este mundo, en la familia, en la amistad y especialmente en la comunidad espiritual de la Iglesia”.

Tras rezar el Ángelus, Benedicto XVI recordó que el 31 de octubre de 1999, hace diez años, la Federación Luterana Mundial y la Iglesia Católica, firmaron la Declaración Conjunta sobre la Doctrina de la Justificación. Una firma que Juan Pablo II definió “un hito en el difícil camino de la recomposición de la plena unidad entre los cristianos”.

Ese documento, al que se adhirió en 2006 el Consejo Metodista Mundial, “atestiguaba el consenso entre luteranos y católicos sobre verdades fundamentales de la doctrina de la justificación, que nos llevan al corazón mismo del Evangelio y a cuestiones esenciales de nuestra vida. Dios nos acoge y nos redime; nuestra existencia se inserta en el horizonte de la gracia y está guiada por un Dios misericordioso, que perdona nuestros pecados y nos llama a una nueva vida siguiendo a su Hijo; vivimos de la gracia de Dios y estamos llamados a responder a su don; todo esto nos libra del miedo y nos infunde esperanza y valor en un mundo lleno de incertidumbre, inquietud y sufrimiento.”

“Espero de todo corazón -afirmó el Papa- que este importante aniversario contribuya al progreso del camino hacia la unidad plena y visible de todos los discípulos de Cristo”.

Por último, el Santo Padre saludó en diversas lenguas a los peregrinos, invitándoles
“sin complejos ni mediocridades”, a “seguir con alegría las huellas de Cristo, haciéndoos conformes a su imagen y siendo obedientes en todo a la voluntad del Padre. ¡No tengáis miedo a ser santos! Es el mejor servicio que podéis prestar a vuestros hermanos”.

PASTORAL DE LOS EMIGRANTES EN LA ERA DE LA GLOBALIZACION

CIUDAD DEL VATICANO.- En la Oficina de Prensa de la Santa Sede tuvo lugar la presentación del VI Congreso Mundial de la Pastoral para los Emigrantes y Refugiados. cuyo tema es: “Una respuesta pastoral al fenómeno migratorio en la era de la globalización. Cinco años después de la Instrucción “Erga Migrantes Caritas Christi”, que se celebrará en el Vaticano del 9 al 12 de noviembre.

La presentación corrió a cargo de los arzobispos Antonio Maria Vegliò y Agostino Marchetto, respectivamente presidente y secretario del Pontificio Consejo para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes y de monseñor Novatus Rugambwa, subsecretario de ese dicasterio.

“La globalización -dijo el arzobispo Veglió- ha creado un nuevo mercado del trabajo y, en consecuencia, ha empujado a muchas personas a emigrar, también para escapar de la pobreza, la miseria, las catástrofes naturales, conflictos locales e internacionales y persecuciones de tipo político y religioso. Ha abierto los mercados a la intervención internacional, pero no ha abatido los muros de los confines nacionales para una circulación libre de las personas, si bien en el respeto de la soberanía de los Estados y de sus cartas constitucionales con salvaguardia de la legalidad y la seguridad”.

“La atención pastoral específica en relación con los emigrantes se centra en el valor de la acogida. Se lleva a cabo con personas de diversa nacionalidad, etnia o religión y contribuye a hacer visible la fisonomía auténtica de la Iglesia. Para que esa pastoral sea eficaz, es esencial la cooperación entre las Iglesias de origen, de tránsito y de destino de los emigrantes”.

“El mundo globalizado -concluyó- compromete a la Iglesia a afrontar día tras día las causas que dan lugar a la emigración y las consecuencias de vida a las que están sujetos algunos inmigrantes, junto con la población autóctona. La Iglesia está cerca de los emigrantes, sobre todo de las victimas del tráfico de seres humanos, de los refugiados, de los que piden asilo y de las personas que sufren los dramas de la movilidad. Está llamada a defender su causa en los diversos contextos, incluso colaborando en la promoción de normativas adecuadas, local e internacionalmente, que favorezcan una buena integración”.

Por su parte, el arzobispo Marchetto comunicó el programa del Congreso, que se abrirá el 9 de noviembre con la Santa Misa presidida por el cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado, en la basílica de San Pedro, a las 8.00. Después de la Sesión de Apertura, los participantes serán recibidos en audiencia por el Santo Padre. Por la tarde se abordará el tema de los Movimientos de población, sea como causa que como efecto de la globalización.

La mañana del 10 de noviembre estará dedica a la Pastoral juvenil entre los emigrantes y los refugiados y a la cooperación de las Iglesias de origen y destino. Durante la tarde del 10 y la mañana del 11 se afrontará la cuestión del Diálogo y la colaboración en relación con el tema del congreso.

El 11 se hablará también de “La urgencia y los retos de la cooperación ecuménica e interreligiosa en la situación actual de los emigrantes y refugiados (la experiencia de los movimientos eclesiales) y de “La cooperación entre instituciones eclesiales y civiles para una vida mejor de los emigrantes y refugiados”. Por la tarde habrá una mesa redonda sobre el tema: “La atención pastoral de los emigrantes y refugiados en la cárcel y los campos de detención” y una vez concluida tendrá lugar la Fiesta de los Pueblos.

El jueves 12, el Congreso se clausurará con la propuesta del texto del Documento final.

Monseñor Rugambwa habló de los participantes en el congreso: 320 entre miembros y consultores del Pontificio Consejo para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes, delegados de Comisiones Episcopales de todos los continentes, miembros de congregaciones e institutos religiosos, de asociaciones y movimientos eclesiales. También está prevista la asistencia de cuatro delegados fraternos representantes del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla, la Comunión Anglicana, el Consejo Mundial de Iglesias y la Federación Luterana Mundial.

Por lo que respecta a la Organización Internacional para las Migraciones, señaló que asistirá al congreso el director general, así como dos funcionarios del Alto Comisionado para los Refugiados de la ONU y de la Oficina Internacional del Trabajo. También han sido invitados delegados de Organizaciones Católicas Internacionales, como la Caritas Internationalis.

You must be logged in to post a comment Login