Dos ex presas de conciencia y activistas visitan al indígena me´phaa Raúl Hernández, preso en Ayutla

 

·   Hernández fue adoptado como preso

de conciencia el 11 de noviembre del 2008.

·   Fue detenido el 17 de abril del año

pasado y su juicio ha estado plagado de irregularidades.

·   Activistas de derechos humanos

demandan su libertad inmediata e incondicional.

 

El acceso a la justicia continúa siendo inalcanzable

para los pueblos indígenas de México y prueba de ello es que el indígena

me´phaa Raúl Hernández Abundio –quien fue adoptado como preso de conciencia por Amnistía Internacional el 11 de noviembre

del 2008– permanece injustamente recluido en el penal de Ayutla de los Libres.

 

Raúl Hernández fue detenido el 17 de abril del 2008

junto con otros cuatro integrantes de la Organización del

Pueblo Indígena Me´phaa, señalados como presuntos responsables del homicidio de

un informante del Ejército. Los cuatro primeros fueron liberados el 20 de marzo

de este año tras probar su inocencia, no obstante, de manera inexplicable Raúl

Hernández sigue en prisión con un expediente fabricado.

 

La visita de dos ex presas de conciencia Magdalena

García Durán, indígena mazahua, y Jacinta

Francisco Marcial, indígena hñäñho (otomí), el día de hoy, animan a Raúl

Hernández a continuar con su lucha por acceder a la justicia.

 

Igual que Raúl Hernández, las dos mujeres indígenas fueron

detenidas injustamente por agentes policiacos en distintos momentos y

permanecieron un largo tiempo en prisión hasta que pudieron echar abajo los

expedientes que el Estado fabricó como un intento de criminalizar a los

indígenas que se han visto obligados a organizarse para hacer valer sus

libertades fundamentales.

Al momento de su detención, Raúl Hernández había

estado trabajando arduamente en la defensa y promoción de los derechos de los

pueblos indígenas, en la zona me´phaa del municipio de Ayutla.

 

Frente a este escenario de injusticia, Amnistía

Internacional, el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez,la Organización del Pueblo Indígena Me´phaa (OPIM) y

el Centro de Derechos humanos de la Montaña Tlachinollan,

exigimos la libertad inmediata e incondicional de Raúl Hernández.

 

Demandamos asimismo un alto a las

intimidaciones, hostigamiento y amenazas en contra de los integrantes de la OPIM, en particular contra la

presidenta, Obtilia Eugenio Manuel, quien incluso ha tenido que abandonar la

región y el estado, ante la falta de condiciones para ejercer su labor como

defensora de derechos humanos.

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