No sea una víctima más

La violencia contra la mujer es esa parte obscura de la humanidad de la que casi nadie habla en público, por vergüenza. Pero todos sabemos que a pesar de ese silencio cómplice, está allí todos los días, con demasiada frecuencia; porque es el delito escondido más generalizado del mundo, que no conoce fronteras geográficas, razas, culturas, clases sociales, ni edades.

Los gobiernos del mundo reconocen la violencia de género como una violación grave de derechos humanos y las Naciones Unidas la definió en 1993 como “todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la obligación forzada por amenazas, o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se produce en la vida pública como en la vida privada”.

No obstante, miles de mujeres son víctimas de esa violencia permanentemente, pero lo más lamentable es que muchas la asumen como parte de su condición femenina y sienten o creen que es normal y que es una consecuencia más del orden establecido.

Muchas han vivido ciclos de violencia que empiezan cuando son niñas, en un seno familiar en el que son abusadas o en el que son testigos del maltrato del que son víctimas sus madres, o las demás mujeres de su familia. Por eso, la resignación y el miedo se convierten en constantes de su vida, constantes que les impiden pedir ayuda, hablar, defenderse.

Lamentablemente los ciclos de violencia tienen tres destinos seguros, la cárcel, el hospital y el cementerio.

Si usted es víctima de algún tipo de abuso por parte de un miembro de su familia, no lo piense más, denúncielo ante las autoridades, busque un refugio comunitario y lo más importante, decídase a no seguir siendo una víctima. Aun está a tiempo.

Si teme por su estatus migratorio, debe saber que si es víctima de violencia doméstica le puede amparar la ley VAWA y la visa U.

Existe ayuda, hay recursos disponibles en español las 24 horas, siempre puede llamar a la línea nacional de violencia doméstica al 1-800 7997233 o comunicarse con la policía si siente que el peligro es inminente.

Permitir que los ciclos de violencia se extiendan no es una buena decisión, pone en peligro su vida y muy probablemente también la de sus hijos. Hable, denuncie, actúe y recuerde que siempre se puede comenzar de nuevo.

Amigo lector de La Columna Vertebral, si necesita información o servicios en su comunidad llame a la Línea de Ayuda de la Fundación Self Reliance al 1-800-473-3003.

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