La lana en las campañas

Teresa Gurza.

Al contrario de lo que sucede en México, en Chile el dinero para las campañas políticas no lo proporciona el Estado; sino que cada candidato debe obtenerlo de donde pueda.

Y cada uno de los cuatro aspirantes a la presidencia, lo hace como Dios le da a entender.

Jorge Arrate candidato socialista del pacto Juntos Podemos, juntó entre amigos y conocidos los pocos cientos de miles de dólares gastados en giras y propaganda.

Marco Enríquez-Ominami, candidato independiente, ha pedido más de 700 mil dólares de préstamos bancarios para solventar esos gastos y los de su casa, porque desde que está en campaña no quiso recibir dieta de diputado y su esposa que es conductora de televisión, pidió tres meses sin goce de sueldo para poder acompañarlo.

El expresidente Eduardo Frei, recibió recursos de los partidos que integran la Concertación que lo respalda. Y está vendiendo objetos de su padre el también expresidente Eduardo Frei Montalva, con lo que espera juntar 60 mil dólares.

Cantidad similar le entrará por la venta de cuadros regalados por pintores amigos; y cenas pagadas que organizan sus partidarios.

Sebastián Piñera, candidato de la Alianza por el Cambio que integran partidos derechistas, no tiene problema financiero alguno.

Abundancias y carencias se advierten en actos y propagandas; pero todos acusan de que el otro gastó más de los cinco mil millones de pesos chilenos, unos 10 millones de dólares, permitidos a los presidenciables.

En radio el que tiene más dinero traga más pinole; pero la prensa escrita y la televisión les da espacio más bien parejo.

En televisión pasan antes de los noticieros las “franjas” de los candidatos, gracias a un acuerdo de Anatel; organismo que agrupa a los canales de televisión abierta.

Para hacer sus franjas, Piñera, Marco y Frei, recurrieron a expertos en la materia y en ellas se muestra el carácter y los recursos de cada uno.

Las de Frei y Piñera con mucho ofrecimiento; las de Marco alegres; y las de Arrate van al fondo de los problemas y le salieron casi gratis porque le ayudaron algunos de los principales actores chilenos de teatro y teleseries, que son sus simpatizantes.

Otra cosa es en las calles, donde Arrate ni aparece; mientras que en las avenidas principales, se topa uno a cada rato con Piñeras a escala natural, parados sobre bases metálicas y que agitan con una mano banderas chilenas.

El y Frei, tienen gigantografías, en las principales carreteras; son de esas usadas para promocionar refrescos o ropa interior, pero ahora dicen Vamos a vivir Mejor, si son de Frei; o llaman Al Cambio, si son de Piñera; se afirma que alquilarlas cuesta 80 mil dólares al mes.

Marco tiene un anuncio por allá y otro por acá; poquísimos comparados con los cientos de Frei o de Piñera; pero él dice que eso jugará a su favor, porque la gente se dará cuenta de que no despilfarra recursos eso le servirá para alcanzarlos en las encuestas.

Alrededor de cuatro millones de volantes de todos, se están repartiendo a lo largo del territorio chileno; y eso se hará hasta el 11 de diciembre, plazo legal para terminar con las campañas.

Los más satisfechos con carteles, anuncios, volantes, pintas y voceos, son sin duda los dueños de imprentas, tiendas de pinturas y arrendadoras de coches.

Sus pedidos y ganancias están tan al tope, que Piñera no quiso arriesgarse a que le quedarán mal y compró una imprenta en un país asiático.

Por fortuna no se usan en las campañas chilenas las inútiles y espantosas guirnaldas de posters, que tanto gustan a los políticos mexicanos; y que en épocas de elecciones cruzan de lado a lado calles y caminos, ensuciando todo México.

Lo de moda acá, son las “palomas”; como se llama a unos bastidores que se abren para mostrar en ambos lados, las efigies de los candidatos; solos o acompañados de dirigentes y notables.

Estas “palomas” se ponen cada mañana sobre camellones y pasto de las principales avenidas; siempre con “palomeros”, que las cuidan de destrozos de los contrarios y caídas por el viento, 8 horas diarias; y las guardan en las noches.

Se dice que son voluntarios; pero ya en confianza cuentan que ganan 20 o 30 dólares diarios, según la colonia, más la playera con el nombre del candidato.

Es chistoso ver en muchas partes, que las “palomas” de los importantes que buscan ser diputados, senadores o presidente, comparten espacios con las “palomas” de empresas que venden pastas dentales, o comida para mascotas.

Y que junto a la promoción de sus marcas, recomiendan lavarse los dientes, sacar a pasear a los perros, ser responsable y levantar las fecas.

You must be logged in to post a comment Login