Víctor Montoya relata en inglés sus “Cuentos violentos”

-¿Quién traduce el libro? ¿En qué lugares estará a la venta? ¿Cómo se puede conseguir?


-La traducción del libro estuvo a cargo de Mary Harding y Sally Hanlon, ex monjas y actuales activistas de los Derechos Humanos en Washington. “Violent Stories” (Cuentos Violentos) aparece bajo el sello de Mandala & LápizCero Ediciones de España y cuenta con los auspicios de la revista de cultura Almiar. Como se trata de una publicación digital, la venta está a cargo de la empresa Publidisa en todos los países del mundo. El prólogo del libro lleva la firma del escritor S. Sándor John, catedrático de historia latinoamericana, norteamericana y afroamericana en la Universidad de Nueva York.


-¿Por qué el salto al inglés? ¿Cuál es tu intención de llegar a los lectores anglohablantes?


-El salto obedece a dos razones fundamentales: primero, porque era ya tiempo de que se traduzcan mis obras al inglés y, segundo, porque es uno de los idiomas predominantes a nivel internacional. Con un libro traducido al inglés se multiplica la cantidad de lectores y se rompen barreras geográficas, ya que cualquier autor hispanoamericano, cuya obra está traducida al inglés, tiene las posibilidades de llegar no sólo a los lectores de América y Europa, sino también de Asía, África y Australia.


-¿Cuál es el tema central del libro?


-“Violent Stories”, compuesto por diez cuentos breves y extensos, aborda el tema de la violencia en nuestro continente desde la llegada de los conquistadores y, como es natural, hace especial hincapié en los estragos de las dictaduras militares sudamericanas de los años 70 y 80, cuyas fuerzas represivas cometieron atropellos de lesa humanidad bajo la demominada “Operación Cóndor”. En el libro se describen, desde una perspectiva personal y colectiva, los diversos métodos de tortura que usaron para poner en jaque a sus opositores políticos. Durante años, a nombre de la “defensa de la soberanía nacional”, se sembró el pánico y el terror institucionalizado. Los asesinatos, torturas y desapariciones forzosas se cuentan por millares en países como Chile, Argentina, Uruguay, Paraguay y Bolivia. El libro refleja, de un modo general, este episodio dramático que me tocó vivir en carne propia.


-Desde tu perspectiva, en lo referente a la represión y la tortura en tu obra, ¿crees que América Latina ha aprendido la lección de su pasado, ha habido un cambio o estamos peor?


-No tengo la menor duda de que las etapas más sombrías de la historia de América Latina están en procesos de cambio, con miras hacia un presente y un futuro más venturosos para todos. Pienso que, después de cinco siglos de despojo y violencia, los pueblos latinoamericanos han aprendido de los errores del pasado. La prueba está en los gobiernos de consenso, elegidos democráticamente, que hoy empujan la rueda de la historia más reciente, con el respaldo de las mayorías que no sólo claman mayor justicia y libertad, sino que también luchan por defender los recursos naturales del saqueo imperialista.


-¿Cuál es tu opinión sobre la reelección de Evo Morales?


-La reelección de Evo Morales es un ejemplo de que los marginados y excluidos estaban ya cansados de esperar por más tiempo en la cola de la historia. No hizo falta la insurrección armada ni los baños de sangre para que las mayorías conquistaran el poder a través de las urnas en beneficio de las mayorías. Y, lo que es más interesante, las minorías privilegiadas están ahora obligadas a compartir sus bienes con quienes más lo necesitan, pero no por compasión ni por amor al prójimo, sino porque así lo exige el pueblo que enarbola las banderas de una revolución democrática y cultural. Esto resulta doloroso, por supuesto, para aquellos que, como por mandato divino, no estaban acostumbrados a compartir la misma mesa con la criada indígena ni a compartir el parlamento con los legítimos representantes de una nación pluricultural.


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