A mover el abanico como marquesas

Por Rafael Prieto Zartha

Bitácora

Este 2009 que se va nos deja en la boca ese sabor agridulce de que la reforma migratoria integral no se haya puesto en discusión en el Capitolio durante los primeros once meses de la administración del cambio.

El venidero 2010 nos llega como un rosal, que irradia fulgores de esperanza, pero que para alcanzar las rosas, hay que enfrentar unos tallos poblados con punzantes espinas.

Lo más probable es que para el 20 de enero, fecha del primer aniversario de la histórica posesión de Barack Obama, la promesa de 2008 del entonces candidato presidencial a la comunidad latina no sea un hecho.

Sin embargo, queda en manos de la misma colectividad indocumentada, con sus 12 millones de integrantes, movilizarse, aprender nuevas tecnologías y presionar a quienes deciden para lograr los papeles.

Se tiene que forjar la vía para que se difuminen para siempre las angustias de la deportación potencial y las espadas de Damocles de los programas 287(g) y Comunidades Seguras.

Esto sólo se logrará en la medida en que cada uno de los adultos y adolescentes afectados por la irregularidad migratoria se activen en pos de la ansiada legalización.

Que no pase lo de 2007, cuando en los días cruciales de presionar al Senado, la embriaguez de la felicidad por el triunfo de México sobre Brasil en Copa América hizo que todos se olvidaran de hacer lo propio -llamar, enviar correos electrónicos y faxes a Washington- y la reforma se esfumó, con las espantosas consecuencias que ya conocemos.

Se han llorado lágrimas de sangre y se seguirán llorando si la comunidad entra en la modorra de la inacción y simplemente se queda en el plano de “esperar lo que nos den”.

En esta ocasión está la campaña de mensajes de texto, mediante los teléfonos celulares, claramente explicada por la organización Reforma Migratoria Pro América, RI4A, y que consiste en enviar el mensaje con la palabra Justicia al 69866, y así recibir las alertas de acción y responder inmediatamente a estas.

No es muy difícil, es tan sencillo como las comunicaciones a los familiares, a los seres queridos o a los mismos compañeros y compañeras de trabajo.

La dedicación de la causa para resolver de una vez por todas el problema migratorio también debe provenir de quienes ya son residentes legales y de quienes se han hecho ciudadanos.

Ninguno de los privilegiados que están amparados por las dos categorías deberían olvidar a sus hermanos hispanos en desventaja. Conozco a muchos que se naturalizaron y hoy orondos despotrican de los “ilegales”, como si su pasado o el de alguno de sus familiares estuviera impoluto y virgen.

Este trance de limbo migratorio no es ajeno para aquellos que cruzaron la frontera a pie o empapándose en un río, ni tampoco para los que llegaron cómodos en un avión y se quedaron en el país después de que expiraron sus visas.

Entre los últimos hay muchos que suelen interpretar que no son indocumentados, pero la realidad es que están tan permeados como los primeros, con el agravante que sus datos hacen parte de los archivos federales. Incluso pueden ser más localizables que a quienes miran con desdén, como si fueran parientes pobres. Así es que deberían agitar el abanico como marquesas para su propia regularización.

El empujón para la reforma migratoria de 2010 tiene que ser un esfuerzo de todos, incluyendo a los medios de comunicación en español.

En 2007 la actitud de las cadenas de televisión nacionales y los grandes diarios fue de mantener la objetividad periodística y no hacerse eco de los llamados de acción de quienes presionaban en Washington por el proyecto de McCain-Kennedy.

En contraste, en la televisión Lou Dobbs pedía desde su “set” que se actuara contra la “amnistía” y lo propio hacían los locutores ultraconservadores regados por todo el país. La tarea era complementada por los sitios de internet anti inmigrantes que arrojaban fuego por la red virtual.

Yo espero que en 2010 sea diferente, y que los medios en español entiendan que la legalización es algo inherente a su propia existencia.

El proceder aséptico de 2007 debe ser reemplazado en la televisión y la radio hispana para informar constante y repetidamente sobre los llamados de acción de las fuerzas pro inmigrantes.

Recientemente con el caso de Dobbs algunas de las cadenas de televisión nacionales se mantuvieron silenciosas mientras las organizaciones trabajaban tenazmente para dar la lección de que a los hispanos también se les debía respetar. Sólo cuando las campañas habían dado resultado reaccionaron y reportaron la partida del presentador.

El desempeño de parte de la prensa escrita fue diferente. El Diario-la Prensa de Nueva York publicó una portada de antología y La Opinión de Los Ángeles sacó editoriales y dio cobertura detallada de la situación.

Espero para 2010 que Univisión y Telemundo tengan un papel más pro activo que en 2007, porque además de ser moralmente correcto, está en su propio interés. Igualmente, involucradas tendrían que estar las nuevas telecadenas, como La Mega, América TV, Vme, Estrella TV y por supuesto la tradicional HITN.

La radio, entre tanto chiste, tanto pasito duranguense, tantos corridos como “El papá de los pollitos” y tanto reguetón, debería difundir inmediatamente lo que se solicite en las alertas de la campaña como acción de respuesta de sus oyentes.

Sobre los semanarios, solamente reiterarles que hagan lo que han hecho siempre, respaldar con vigor y sin pusilanimidad la reforma migratoria integral, así sean considerados por algunos como periodiquitos sin influencia.

Rafael Prieto Zartha es asesor de Medios en Español de America’s Voice

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