La reforma de la salud y la Iglesia Católica

Por Ellen–Marie Whelan y Jessica Arons

La Iglesia Católica estadounidense ha sido una de las proponentes más firmes de la reforma del sistema de salud. El apoyo de la iglesia para reformar el sistema de salud es especialmente importante para los hispanos, quienes conforman más del 60 por ciento de los católicos en Estados Unidos, y también apoyan ampliamente la reforma del sistema de salud.

Al comienzo del debate para reformar el sistema de salud, el U.S. Conference of Catholic Bishops (o USCCB, por sus siglas en inglés), la entidad de liderazgo de la Iglesia Católica estadounidense, difundió una lista de ocho puntos con los cuales cualquier legislación de salud debería cumplir—desde avalar el “acceso para todos” y el “respeto por la vida del ser humano” hasta la obtención del “pluralismo” y la “limitación de costos”.

Hace poco el Center for American Progress analizó los proyectos en la Cámara de Representantes y el Senado, e hizo una comparación completa con los puntos delineados por la USCCB. Este análisis encontró que, por lo general, la legislación en el Congreso se compara favorablemente con las pautas de la USCCB.

Por ejemplo, para la Iglesia, el cuidado médico asequible y de calidad es un derecho humano que toda persona debe tener. Con este fin, el proyecto en la Cámara de Representantes expandiría la cobertura del cuidado médico al 96 por ciento de los estadounidenses, mientras el proyecto del Senado lo expandiría al 94 por ciento. Ambos proyectos mejorarían los actuales planes de seguro médico al, entre otras cosas, eliminar la práctica de las compañías de seguro de rechazar o revocar cobertura debido a condiciones preexistentes.

La iglesia también quiere que se de prioridad a los pobres y a los que carecen de atención médica. Ambos proyectos en el Congreso lograrían esto al proveer subsidios y créditos para pobres e individuos y familias de ingresos medios. El plan de la Cámara expandiría la cobertura de Medicaid hasta el 150 por ciento de la línea federal de pobreza o $33,075 para una familia de cuatro miembros, mientras el Senado lo aumentaría al 133 por ciento, o $29,326 para una familia del mismo número.

Y al apoyar el “pluralismo” en la reforma del sistema de salud, la iglesia promueve la participación de los sectores privados y públicos–incluyendo organizaciones voluntarias y sin ánimos de lucro–en el servicio del cuidado médico. El proyecto de la Cámara actualmente promueve la diversidad en el suministro de cuidado médico al incluir una opción pública, en la cual una persona que busca un seguro médico podrá comprar un plan médico privado o un plan médico administrado por el gobierno federal a través de un mercado de seguros. Sin embargo, ya que la versión del Senado no incluye esta opción, el futuro de la opción pública es incierto.

Estas son algunas de las metas que la Iglesia Católica estadounidense propone en la búsqueda de una reforma al sistema de salud y que son realizadas por la actual legislación de salud en el Congreso. Sin embargo hay otras que no se realizan, como por ejemplo la cobertura de inmigrantes. Los proyectos en la Cámara y el Senado excluyen a inmigrantes indocumentados de recibir cualquier beneficio médico y el proyecto del Senado va aun más lejos al prohibir a inmigrantes indocumentados de usar el mercado de seguros públicos, aunque estos compren el seguro médico con su propio dinero. Ambos proyectos también excluyen a inmigrantes legales que han estado en el país por menos de cinco años de recibir cualquier beneficio de salud.

Existe una área en la cual el papel de la iglesia católica no siempre ha sido constructivo. Su falta de voluntad de aceptar el actual compromiso sobre el aborto podría perjudicar y desbaratar la legislación de la reforma de la salud. La última versión del proyecto en el Senado incluye un compromiso que permitiría a estados rechazar el uso de fondos federales para la cobertura de abortos, requeriría que por lo menos un plan en el mercado de seguros no incluya esta cobertura, y también que las compañías de seguro médico separen la financiación del aborto del dinero público. Este compromiso aseguró que el Senado tenga los 60 votos necesarios para que el proyecto de ley para reformar el sistema de salud sea aprobado y fue diseñado después de varios intentos de restringir severamente la financiación de abortos.

Claramente, la iglesia Católica ha tenido una voz muy influyente en el debate para reformar nuestro sistema de salud. Para los latinos, esta es una voz crucial. Muchos de los principios que subraya el papel de la iglesia en el debate son respaldados por los hispanos, católicos o no. Los hispanos apoyan la opción pública y la cobertura universal en grandes números. Una reciente encuesta muestra que el 86 por ciento de los hispanos urgen al Congreso que apruebe la reforma del sistema de salud para 2010. Dada la importancia de la posición de la iglesia católica sobre el cuidado médico entre los latinos, los pobres y los que carecen de cuidado médico, es importante que su visión esté firmemente enfocada en la meta de lograr la reforma de salud.

Fuente: CAP

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