El partido de los que no saben nada

Por Rafael Prieto Zartha

America’s Voice

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La memorable película Pandillas de Nueva York, que exhibe de forma descarnada la violenta pugna por el control de un vecindario de la Gran Manzana a mediados del siglo XIX, encierra en su trasfondo los últimos suspiros de una de las épocas doradas del nativismo en Estados Unidos.

Bill “El Carnicero”, nativista acérrimo, es el enemigo de los Conejos Muertos, la banda de los recién llegados que luchan por establecerse en una Nueva York inhóspita que ilumina sus noches con el fuego de las antorchas de la intolerancia.

A principios de la década de los sesentas del siglo XIX se dio el desvanecimiento del Partido de los que No Saben Nada, que fundamentalmente tenía como asidero una plataforma anti inmigrante.

El Partido Nativo Americano fue fundado en 1845 y diez años después se rebautizó como el Partido Americano, pero popularmente fue conocido como el Partido de los que No Saben Nada porque sus miembros decían “no saber nada” cuando se les indagaba de política.

Detrás de la respuesta estaba la forma cuasi secreta de operación del partido que cosechó algunos triunfos no tan secretos en varias ciudades y estados del país.

Entre las propuestas del Partido de los que No Saben Nada estaban: restringir la inmigración de países católicos, limitar la elección a cargos públicos únicamente a personas nacidas en Estados Unidos y establecer un periodo de veda de 21 años antes de que un inmigrante pudiera convertirse en ciudadano.

El libro “El Almanaque de escándalos de corrupción política y política sucia” dice en un perfil del movimiento: “El Partido Nativo Americano era más notorio por su racismo que por dar un argumento racional acerca de inmigración”.

Sin embargo, los nativistas le vendían a los electores la imagen de ser el partido de los valores tradicionales americanos.

En 1856, los nativistas alcanzaron a lanzar un candidato a la presidencia, el ex mandatario Millard Fillmore, quien estaba acompañado por Andrew Jackson Donelson, como aspirante a la vicepresidencia. El cartel de campaña del binomio decía “No sé nada más que mi país, todo mi país y nada más que mi país”.

Previamente, las elecciones de 1854 habían sido particularmente exitosas para los nativistas, lograron ganar las alcaldías de Boston, Washington D.C., Baltimore, Filadelfia, San Francisco e incluso la gobernación de California.

Los comicios de ese año no estuvieron exentos de violencia. En Nueva Orleans, un elector fue atacado a tiros cuando ingresaba a un centro de votación con sus documentos de naturalización en la mano.

A los nativistas se les atribuye haber realizado acciones violentas contra inmigrantes chinos e irlandeses, precisamente a través de pandillas vinculadas a su partido.

En el área de la Bahía, entre los inmigrantes repudiados por el Partido de los que No Saben Nada estaban los inmigrantes chilenos, que habían llegado a California atraídos por la fiebre del oro.

A los nativistas se les acusa de haber destruido un bloque de granito que había enviado el papa Pio Nono para la construcción del monumento a Washington.

En 1855 eligieron a Levi Boone alcalde de Chicago, quien cumplió su promesa de campaña de excluir a todos los inmigrantes de la plantilla de personal de la ciudad.

En los albores de la década de los sesentas del siglo XIX, coincidiendo con el estallido de la Guerra Civil, se dio la disolución del Partido de los que No Saben Nada.

Al terminar el conflicto fratricida, seis veteranos de la derrotada Confederación decidieron fundar en Pulaski, Tenesí, una organización secreta, que se conocería como el Ku Klux Klan, la cual con el tiempo desarrolló las mismas mañas nativistas contra los inmigrantes de los del Partido de los que No Saben Nada.

La historia nos invita a aprender para no errar, a librarnos de prejuicios, a estar del lado de los tolerantes, y a actuar a favor de los desprotegidos. En 2010 se nos presenta el reto de resolver el problema migratorio: un asunto para los que saben mucho más que nada.

Rafael Prieto Zartha es Asesor de Medios de Comunicación en Español para America’s Voice

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