Especies en extinción

Por Teresa Gurza.

Con motivo del Año Nuevo, la revista dominical de viajes del diario El Mercurio recomendó a sus lectores visitar antes de que sea demasiado tarde, los lugares donde viven diez especies animales en extinción; aquí les pongo la lista.

El Oso Polar, que por estar tan amenazado se ha convertido en símbolo del calentamiento global y podría desaparecer en este siglo.

Un testimonio de este peligro es la fotografía que publicó Excelsior en su primera plana del 11 de diciembre pasado; en la que se ve una madre osa, devorando a su cachorrito.

Otros medios han publicado imágenes de osos hambrientos, caminando por pedazos de hielo para buscar alimento hasta que se derriten y los animales se ahogan por no tener como regresar a tierra.

La Morsa del Pacífico que vive en el Ártico y su número disminuye día a día; sobre todo, después de que en septiembre pasado aparecieran 200 ejemplares muertos en la costa del Mar de Chukchi en Alaska.

La Mariposa Monarca, que aún llega por millones cada invierno a los bosques de oyamel del oriente michoacano para pasar ahí el invierno y regresar en marzo a Canadá y al norte de Estados Unidos.

Pero el maravilloso espectáculo de las monarcas descansando en racimos sobre esos árboles, desaparecerá si no se toman medidas para reducir la tala irracional y el calentamiento.

Otro animal en peligro de extinción y que también llega a México es la tortuga Laúd; su especie ha sobrevivido 100 millones de años, pero cada vez hay menos.

En los últimos meses se han contado apenas 2 mil 300 hembras; pero hace unas seis décadas había tantas en las costas michoacanas, que los niños brincaban de una a otra, varios kilómetros mientras desovaban; y hasta les ponían sombreros debajo del cuerpo para que pusieran ahí los huevos.

Cuando los grupos ecológicos advirtieron que los huevos eran robados y cada vez llegaban menos, presionaron hasta lograr la instalación de campamentos de protección en Maruata.

Los visité algunas veces y sentí la emoción de llevar a las tortuguitas recién nacidas desde donde desovaron sus madres 45 días antes hasta donde rompen las olas, para evitar que fueran tragadas por ratones de playa y pájaros marinos.

Pronto podrían no existir más los Pingüinos Magallánicos; solidarias y monógamas aves a las que gusta presumir sus crías frente a los turistas que llegan al sur del mundo.

Y que para evitar morir del frío en esas bajas temperaturas, se aprietan en círculo unos con otros, girando para que no les toque siempre a unos afuera expuestos al viento y a otros dentro.

Pero los pobres no pueden hacer nada contra el calentamiento global, que los obliga a nadar muchos kilómetros en busca de las algas marinas para comer; y tienen que nadar tan lejos que hace unos meses cientos de ellos aparecieron muertos en playas de Río de Janeiro, Brasil.

A borde del colapso por culpa de la pesca indiscriminada está el Atún de aleta azul, ingrediente top del tan de moda sushi; los ejemplares más grandes se sacan del Mediterráneo y del Océano Atlántico, y se venden en decenas de cientos de miles de dólares.

Más triste es lo que sucede con el Gorila de Montaña, porque quedan menos de 500 en estado salvaje y 200 más en un parque nacional de la República Democrática del Congo; cifras que indican está a punto de desaparecer.

Este febrero empieza en China el año del Tigre; animales de los que ahora hay unos tres mil en estado salvaje, que ocupan sólo el siete por ciento del territorio por el que hace apenas unas décadas se desplazaban felices.

Sin embargo es el Rinoceronte de Java el animal más amenazado de extinción entre los grandes mamíferos; hay únicamente 60 y de continuar la caza furtiva que los mata para venderlos como ingrediente de la medicina tradicional china, dentro de pronto sólo se los conocerá en fotografía.

También está a punto de desaparecer el Panda Gigante; debido a la deforestación de su hábitat en las altas montañas del sureste de China, hay ya menos de dos mil 500 ejemplares.

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