¿Podrían trabajar en equipo científicos y profetas?

No muchas personas saben de la influencia y efectos que el campo magnético de la Tierra tiene sobre los seres humanos, sobre la naturaleza y los animales, existiendo a su vez el efecto contrario, es decir, la influencia de las personas sobre los campos de vibración y de magnetismo de la Tierra.

Para documentar esta afirmación nos hemos basado en la obra manifestada: “Origen y formación de las enfermedades”, editada por Vida Universal, donde leemos: “El ser humano es un cúmulo de energía que, según sea su forma de pensar y de actuar, crea sus propios campos de energía, es decir, sus campos magnéticos. Por consiguiente, cada ser humano tiene sus campos energéticos y magnéticos de acuerdo a su forma de pensar y actuar. Entre sus campos magnéticos y los campos magnéticos de la Tierra existe una acción recíproca constante: las reacciones de la Tierra se transmiten al ser humano a través de la acción recíproca del ser humano y de la Tierra, de igual modo que la forma de actuar del ser humano se traspasa a la vibración de la Tierra. Lo que el ser humano le hace a la Tierra, a su planeta en que vive, se lo hace a sí mismo, debido a la correlación «ser humano – Tierra»”.

Decir que el hombre es un cúmulo de energía es algo fácil de entender. Sin embargo afirmar que cada persona tiene sus propios campos de energía y magnéticos correspondientemente a su forma de pensar y de actuar y que entre esos campos magnéticos y los campos magnéticos de la Tierra existe una continua actuación recíproca, puede parecer a priori algo descabellado, sin embargo las ciencias naturales también la física quántica confirman con cada vez más precisión, lo que desde hace 35 años el mundo espiritual viene manifestando con detalle a la humanidad. Por ejemplo en la actualidad ya es posible medir técnicamente en el cuerpo humano y en el cerebro campos magnéticos muy finos o muy débiles. La base para ello es que la capacidad de pensar hace que se produzca una alta actividad cerebral, y esta actividad cerebral incrementada conlleva automáticamente una actividad magnética más elevada. En nuestro cuerpo todo proceso eléctrico, es decir la transmisión del impulso nervioso, está unido automáticamente a campos magnéticos. La electricidad y el magnetismo son sólo las dos caras de la misma moneda.

La profecía divina dada en la actualidad a través de Gabriele desde hace más de 35 años detalla y desarrolla muchos aspectos de la vida en la Tierra, incluso del planeta Tierra, con una profundidad como nunca. Llegándose a dar afirmaciones que la ciencia confirma, demostrando que Dios y la ciencia no son polos opuestos, ya que lo que la ciencia confirma es sencillamente lo que Dios ha creado.

Por ese motivo habría que resumir esta gran obra manifestada en los siguientes tres aspectos: 1) El Espíritu de Dios manifestó que cada persona desarrolla un campo magnético según sea su manera de pensar y de actuar. La ciencia confirma que la actividad cerebral del ser humano es acompañada por la actividad magnética. 2) El Espíritu de Dios habla de una actuación recíproca entre el campo magnético del ser humano y de la Tierra. La ciencia confirma que en el cerebro humano se encuentran partículas de magnetita, podríamos decir antenas magnéticas, a través de las cuales es posible que el campo magnético terrestre influya sobre el campo magnético de la persona y con ello sobre su bienestar psíquico y físico. 3) El Espíritu de Dios dice que esta actuación recíproca también tiene lugar en sentido inverso, es decir que la manera de pensar y de actuar de las personas se trasmite a la vibración de la Tierra e influye en sus campos magnéticos. La ciencia ha descubierto entretanto que existe algo así como una conciencia global, o quizás también un subconsciente de todos los seres humanos, que reacciona sincronizado ante sucesos determinados que mueven al mundo entero, como por ejemplo guerras atentados terroristas, etc.

A pesar de que aún no se ha demostrado que sucesos de gran trascendencia ocurridos en la Tierra puedan ser producidos de manera colectiva por el pensar del ser humano, sí que se considera que los pensamientos crean campos magnéticos, es decir corrientes energéticas, que a su vez influyen en la vibración de la Tierra. Al fin y al cabo sería plausible el suponer que los pensamientos y las emociones de 6.500 millones de personas pueden influenciar los sucesos externos de nuestro planeta. Reflexione si no, sobre si el resultado de una guerra, no ha sido antes el cúmulo de millones de pensamientos de odio y enemistad de pueblos enteros.

En conclusión se podría decir que aquello que cada uno de nosotros pensamos determina nuestra vida y nuestro entorno; si queremos una vida mejor y más positiva, más sana y feliz, si queremos hacer el bien al planeta Tierra y a todo lo que vive, tenemos la capacidad para ello, con pensamientos positivos, reconciliantes, sinceros. Este es el mensaje del profeta y de la mejor ciencia.

Teresa Antequera Cerverón

73891412-W

www.radio-santec.com

You must be logged in to post a comment Login