Siete Razones para Impulsar la Reforma Inmigratoria este Año

Siete Razones para Impulsar la Reforma Inmigratoria este Año

Por Gebe Martinez, Escritora Senior y Analista Política, y Marshall Fitz, Director de Política Inmigratoria

Los predecibles e inquietantes retorcimientos de manos y palmadas en la espalda han comenzado. A raíz de la victoria de Scott Brown en la elección especial en Massachusetts el pasado martes, algunos expertos mediáticos Demócratas se han lamentado, mientras que los Republicanos se han regocijado con el supuesto descenso de la agenda política del Presidente Barack Obama.

Este equivocado apuro por opinar presume que todas las prioridades políticas del presidente necesitan el umbral Demócrata de 60 votos. Esto no sólo es una fallida conclusión para varios temas, es claramente equivocada cuando se refiere a la reforma integral de nuestro sistema inmigratorio.

La reforma inmigratoria ha sido, es, y siempre será un tema bipartidista. Genera el apoyo de ambos lados del pasillo político porque los políticos comprometidos saben que nuestro fallido sistema continúa poniéndose en el camino de otras prioridades urgentes; que una solución práctica está a la mano; y que está en el interés de ambos partidos concluir con este asunto de una vez por todas.

La reforma inmigratoria que se presentó el Senado en 2006 acogió 23 votos Republicanos, y el proyecto que fracaso en el 2007 tuvo el apoyo de 12 Senadores Republicanos. Durante la campaña del 2008, tanto el candidato Obama como McCain estaban de acuerdo en que la legislación integral de inmigración era uno de los temas que necesitaba ser cumplido por el próximo presidente.

Los políticos de ambos espectros que se preocupan sobre la seguridad de nuestras fronteras y el crecimiento de nuestra economía continuarán impulsando la reforma inmigratoria este año. Aquí hay siete razones por qué:

El público estadounidense quiere que sus líderes dejen de politiquear y que tomen la iniciativa para resolver temas difíciles. La reforma inmigratoria se presenta como la oportunidad perfecta para cumplir.

El apoyo a la reforma inmigratoria integral es amplia, profunda, y bipartidista. Las encuestas llevadas a cabo por Benenson Strategy Group en junio y diciembre del 2009 demostraron que dos tercios de los votantes apoyaron la reforma inmigratoria integral, incluyendo 69 por ciento de Demócratas, 67 por ciento de Independientes, y 62 por ciento de Republicanos. Y éstos números aumentan un 87 por ciento cuando la propuesta es explicada— apoyo para reforzar la frontera, medidas duras en contra los empleadores que atentan contra la ley, y requerir que los inmigrantes indocumentados se registren, paguen impuestos, y así ganen la ciudadanía.

El público estadounidense quiere soluciones realistas para el tema de la inmigración. En la encuesta de Benenson Strategy Group, más de dos tercios de los participantes prefirieron que los inmigrantes indocumentados se registren en vez de la deportación, lo que coincide completamente con constantes estudios de la opinión pública en los últimos años. La encuesta les dio a los participantes la opción entre deportar a los inmigrantes indocumentados porque estaban “tomando trabajos” y requerir que los inmigrantes indocumentados se conviertan en contribuyentes legales de impuestos.

El reparar nuestro sistema inmigratorio promueve el crecimiento económico y la estabilidad. Los estadounidenses están enfocados en salir de esta crisis económica, y las medidas que los apartan de ese objetivo no tendrán éxito. La reforma inmigratoria, sin embargo, añadiría un total de $1.5 billones al PIB en un espacio de 10 años al elevar el nivel salarial mínimo de todos los trabajadores.

Los votantes no apoyarán a políticos que no cumplan con sus promesas. El Presidente Obama y otros líderes del congreso han prometido abordar el tema de la reforma inmigratoria este año. Los políticos que hablan convincentemente durante la temporada de campañas pero no actúan una vez que están en el poder serán castigados en las urnas por baja asistencia o frustración hacia los que ocupan el cargo.

La reforma inmigratoria integral es apoyada por las empresas, sindicatos, organismos policiales, y comunidades religiosas quienes reconocen la importancia de mantener nuestras comunidades productivas y seguras, asegurando la equidad para trabajadores y empleadores, y sosteniendo los valores familiares y comunitarios. Más de 700 organizaciones en casi 40 estados están movilizadas y responsabilizarán a sus líderes.

La reforma no puede esperar. Un impasse legislativo significaría un deterioro del status quo, donde los empleadores inescrupulosos ganan, las comunidades viven con temor, las familias trabajadoras sufren, y los contribuyentes de impuestos estadounidenses son tratados sin consideración.

El peligro político desde el pasado martes no es que la necesidad de una reforma inmigratoria disminuirá; más bien que los políticos empezarán a creer las desorientadoras opiniones de expertos mediáticos y se encogerán temerosos de enfrentar otros asuntos urgentes. Mientras que un simple “no” podría ser una estrategia conveniente para algunos nuevos miembros del congreso, la gran mayoría de los distritos electorales están compuestos de votantes que quieren ver que sus líderes enfrenten problemas serios con soluciones prácticas.

Ya es hora de que nuestros líderes lideren. Los votantes quieren resultados y el promulgar una legislación inmigratoria que mejore nuestra seguridad e impulse nuestra economía es un buen lugar donde comenzar.

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