Vitalidad de academias pontificias

En el acto tomaron parte las siguientes academias: Academia de Santo Tomás de Aquino, la Academia de Teología, la Academia de la Inmaculada, la Academia Mariana Internacional , la Academia de Bellas Artes y Letras de los Virtuosos del Panteón, la Academia Romana de Arqueología y la Academia “Cultorum Martyrum”.

Después de elogiar el “glorioso pasado” de esas instituciones, el Papa subrayó que en estos momentos “la cultura contemporánea y todavía más, los mismos creyentes, solicitan continuamente la reflexión y la acción de la Iglesia en los diversos ámbitos en que emergen nuevas problemáticas y que constituyen también sectores en los que actuáis”.

“Estáis llamados -dijo- a dar una aportación de calidad, competente y apasionada para que toda la Iglesia y en particular la Santa Sede , disponga de ocasiones, lenguajes y medios adecuados para dialogar con las culturas contemporáneas y responder eficazmente a las preguntas y desafíos que interpelan los diversos sectores del saber y de la experiencia humana”.

“Como he afirmado en varias ocasiones, la cultura actual adolece sea de una visión dominada por el relativismo y la subjetividad, que de métodos y actitudes a veces superficiales e incluso banales, que perjudican la seriedad de la investigación y la reflexión y, por tanto, también del diálogo, de la confrontación y la comunicación interpersonal. Por eso, es urgente y necesario recrear las condiciones esenciales de una capacidad real de profundización en el estudio y la investigación para que se dialogue razonablemente y haya una confrontación eficaz sobre las diversas problemáticas, con la perspectiva de un crecimiento común y una formación que promueva al ser humano en su integridad”.

“Esa tarea -agregó- debe ser particularmente importante en el ámbito de la formación de los candidatos al ministerio ordenado, como exige el Año Sacerdotal y como confirma la feliz decisión de dedicarle vuestra Sesión Pública anual”.

“El pensamiento y el testimonio de Santo Tomás de Aquino -concluyó- nos sugieren que estudiemos con gran atención los problemas emergentes para dar respuestas adecuadas y creativas. Confiando en las posibilidades de la “razón humana”, en la fidelidad plena al inmutable “depositum fidei”, es necesario (…) recurrir siempre a las riquezas de la Tradición, en la constante búsqueda de la “verdad de las cosas”. Por eso, es necesario que las Academias Pontificias sean hoy más que nunca instituciones vitales y vivaces, capaces de percibir agudamente tanto las exigencias de la sociedad y las culturas como las necesidades y expectativas de la Iglesia, para ofrecer una contribución válida y adecuada, promoviendo con todas sus energías y medios un humanismo cristiano auténtico”.

You must be logged in to post a comment Login