Obama redefine su presidencia

La noche del miércoles en su discurso sobre el estado de la unión, el presidente Barack Obama parecía un pugilista que buscaba reaccionar ante dos severos golpes propinados por su rival, la unificada minoría republicana del Congreso.

El primer golpe fue la pérdida de la súper mayoría de 60 votos que contaban los demócratas del Senado, luego la victoria del republicano Scott Brown en Massachusetts por el escaño dejado vacante por el legendario león liberal Edward Kennedy.

El segundo golpe que habría dejado tambaleante la agenda doméstica de Obama fue el estancamiento de la reforma al sistema de la salud por divisiones partidistas que amenazan otras prioridades del mandatario, como la creación de empleos.

Nadie ha quedado contento. Los progresistas están descontentos por la posible exclusión de la opción pública en la reforma de salud, mientras que los conservadores insisten en criticar el excesivo intervencionismo del gobierno en el sector de la salud.

Mientras tanto, los republicanos felices se siguen frotando las manos por sus victorias electorales no solo en Massachusetts, sino también anteriormente en Virginia y Nueva Jersey, que les da esperanzas para mayores logros en los comicios de noviembre.

Los demócratas ya no se sienten tan seguros con miras a las próximas elecciones en las que se renovará la tercera parte del Senado y toda la Cámara de Representantes. ¿Seguirán con su agenda o evitarán mayores riesgos?

Algunos republicanos ya se están posesionando con miras a los todavía lejanos comicios presidenciales de 2012, como la ex candidata a la vicepresidencia, Sarah Palin. Otros mencionan incluso a Brown, el nuevo senador republicano de Massachusetts.

Obama, por su parte, quiere evitar es que se repita la debacle del entonces presidente Bill Clinton en 1994, cuando los republicanos arrasaron en las elecciones legislativas luego de un frustrado intento a una reforma al sistema de salud que impulsó su esposa Hillary.

Un renovado Obama asistió este viernes a donde “las papas queman”, a una reunión de los republicanos donde fue desafiado y respondió “frente a frente” a las críticas de sus rivales mientras los emplazaba a trabajar juntos por el país.

Ese bipartidismo se puede encontrar con el espinoso tema de la inmigración, si es que Obama muestra un liderazgo, como quieren activistas pro inmigrantes, en un esfuerzo con su ex rival republicano por la presidencia, John McCain.

Fue McCain quien en 2007 impulsó infructuosamente un proyecto de reforma migratoria integral con Kennedy. Algo parecido intentarían en las próximas semanas el senador demócrata Charles Schumer y el republicano Lindsey Graham.

El legislador Luis Gutiérrez ya ha dado el primer paso con una propuesta progresista en la Cámara de Representantes que ha movilizado a las bases y presionado a la Casa Blanca, pero hace falta la acción bipartidista del Senado.

Las disensiones en Washington se pueden superar si ambos partidos asumen la responsabilidad en el tema de inmigración.

Los demócratas afianzarían a sus votantes hispanos en tanto que los republicanos frenarían la erosión sufrida en comicios recientes por posiciones antiinmigrantes en sus filas.

MLUSAMLUSA

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