Guatemala: valores evangélicos

CIUDAD DEL VATICANO (VIS).-El Santo Padre recibió las cartas credenciales del nuevo embajador de Guatemala ante la Santa Sede , Alfonso Roberto Matta Fahsen, y elogió al pueblo guatemalteco, que “con su variedad de etnias y culturas, tiene muy arraigada la fe en Dios, una entrañable devoción a María Santísima y un amor fiel al Papa y a la Iglesia”.

El Papa recordó asimismo “las estrechas y fluidas relaciones” de ese país con la Santa Sede y, en ese contexto, la conmemoración en 2011 del 75 aniversario de la creación de la Nunciatura Apostólica en Guatemala, auspiciando que esa celebración “dé nuevos impulsos a la cooperación existente en su Patria entre el Estado y la Iglesia, fundada en el respeto y la autonomía de las distintas esferas que les son propias, y se progrese en el diálogo leal y honesto para fomentar el bien común de toda la sociedad guatemalteca, que ha de otorgar una atención especial a los más desfavorecidos”.

“No puedo olvidar -dijo el Papa-a quienes sufren las consecuencias de los fenómenos climáticos que, también en su país, contribuyen a aumentar la sequía y favorecen la pérdida de las cosechas, produciendo desnutrición y pobreza. Esta situación extrema ha llevado recientemente al Gobierno nacional a declarar el “estado de calamidad pública” y a solicitar la ayuda de la comunidad internacional. Deseo manifestar mi afecto y cercanía espiritual a los que padecen estas graves contrariedades, así como el reconocimiento a las instituciones de su patria, que con dedicación se esfuerzan por aportar soluciones a estos problemas tan serios”, y expresar mi gratitud a los distintos organismos y agencias de cooperación internacional, que están haciendo todo lo posible por mitigar la carestía de amplios sectores de la población”.

“Los numerosos valores humanos y evangélicos que atesora el corazón de los ciudadanos de su país, como el amor a la familia, el respeto a los mayores, el sentido de responsabilidad y, sobre todo, la confianza en Dios, que reveló su rostro en Jesucristo, (…) representan importantes motivos para la esperanza. De este copioso patrimonio espiritual se pueden sacar las fuerzas necesarias para contrarrestar otros factores que deterioran el tejido social guatemalteco, como el narcotráfico, la violencia, la emigración, la inseguridad, el analfabetismo, las sectas o la pérdida de referencias morales en las nuevas generaciones”.

“En esta empresa tan decisiva, las autoridades de su país podrán contar siempre con la solícita colaboración de la Iglesia en su intento constante por abrir “caminos nuevos y creativos” para responder a los desoladores efectos de la pobreza y cooperar a la dignificación de todo ser humano”, agregó el Santo Padre, manifestando después su reconocimiento “por las acciones que se están llevando a cabo en Guatemala para consolidar las garantías de un verdadero Estado de derecho”.

“Este proceso -subrayó- ha de ir acompañado por una firme determinación, que nace de la conversión personal del corazón, de eliminar cualquier forma de corrupción en las instituciones y administraciones públicas y de reformar la justicia, para aplicar justamente las leyes y erradicar la sensación de impunidad con respecto a quienes ejercen cualquier tipo de violencia o desprecian los derechos humanos más esenciales”.

Benedicto XVI se refirió también a las realidades que “determinan la identidad específica” del pueblo guatemalteco, “que pueden repercutir de modo benéfico en la estabilidad política y social de la zona centroamericana”, mencionando entre ellas la Constitución de Guatemala, que “garantiza la defensa y protección legal de la vida humana, desde su concepción hasta su muerte natural”.

“Exhorto a todos los agentes sociales de su país, en particular a los representantes del pueblo en las instituciones legislativas -concluyó-, a mantener y reforzar este elemento básico de la “cultura de la vida”, que contribuirá sin duda a engrandecer el patrimonio moral de los guatemaltecos”.

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