Líncoln Díaz-Balart se retira

Hoy estoy anunciando que no buscaré un décimo periodo en el Congreso de Estados Unidos éste noviembre.

Estos 24 años en cargos públicos electos, 6 en la Legislatura estatal y 18 en el Congreso de Estados Unidos, han constituido un extraordinario honor para mí, y desde lo más profundo de mi corazón le doy las gracias a ésta comunidad por haberme permitido el privilegio de luchar por las más nobles de las causas.

Como miembro del Comité de Reglamento, pude llevar al Pleno de la Cámara de Representantes para su aprobación la extensión por 25 años de la Ley de Derechos Civiles de los Votantes, y la autorización de la acción militar en Afganistán contra los que atacaron a Estados Unidos el 11 de septiembre de 2001.

Gracias por haberme otorgado el poder del cargo público para luchar por los necesitados, a través de haber sido autor de leyes como NACARA, que cambió las vidas de cientos de miles de nuestros hermanos inmigrantes centroamericanos y co-autor de la Ley de Justicia Migratoria Haitiana (HRIFA) que ayudó a decenas de miles de nuestros hermanos inmigrantes haitianos, o del restablecimiento de los beneficios de beneficencia a los inmigrantes legales incapacitados, o la inclusión de los inmigrantes legales en el programa de seguro médico para los niños de familias de pocos recursos económicos (SCHIP).

Gracias por haberme otorgado el poder del cargo público para obtener crítica asistencia para instituciones fundamentales de nuestra comunidad, como el Centro de Trauma Ryder y otros programas de importancia en el Hospital Jackson Memorial, para el Centro Mater, la Liga Contra el Cáncer, la Comandancia del Sur de las Fuerzas Armadas, el Aeropuerto Internacional de Miami, y nuestros grandes centros de educación superior como St. Thomas, Barry, FIorida International, Miami-Dade College y la Universidad de Miami.

Ayudé a fundar el Instituto Congresional de Liderazgo Hispano (CHLI), he defendido el Estado de Derecho, he luchado contra la injusticia, y he podido contribuir a profundizar las relaciones entre Estados Unidos y grandes amigos de ésta nación a través de lo largo y ancho del mundo.

E individualmente, mi excepcional equipo de trabajo (al que le estaré eternamente agradecido) y yo hemos podido ayudar a decenas de miles de hombres, mujeres y niños con problemas críticamente importantes. Yo siempre he sabido y nunca he olvidado que el bien común está compuesto por muchos buenos seres humanos individuales.

Todo esto y tanto más hemos podido lograr porque ésta comunidad me ha permitido luchar por ella. Aunque reconozco y frecuentemente he sentido, como en las palabras de Anwar el-Sadat, que “hay un poder externo que determina el curso de los acontecimientos humanos y que lo dirige más allá de nuestro control. A veces es absurdo decir que uno ha hecho esto o lo otro.”

Uno de los logros de los que me siento más orgulloso fue la codificación del embargo de Estados Unidos contra la tiranía de Castro (el haber convertido el embargo en ley) y el requisito en la ley de que antes de que ningún Presidente de Estados Unidos pueda levantar el embargo, todos los presos políticos tienen que ser liberados, todos los partidos políticos, los sindicatos obreros y la prensa tienen que ser legalizados, y elecciones libres y pluripartidistas tienen que ser convocadas en Cuba.

La razón por la que Cuba es tema de debate en el mundo hoy (en contraste con las también condenables situaciones internas en los otros Estados totalitarios) y que se conocen los nombres de los héroes y futuros líderes de Cuba como Biscet, Antunez y tantos otros hombres y mujeres, es porque existe el embargo de Estados Unidos y porque continuará existiendo hasta que se cumplan esas tres condiciones fundamentales.

Estoy convencido que en el próximo capítulo de nuestra lucha, puedo ser más útil para el inevitable cambio, para la libertad, que ya se acerca para Cuba, como un ciudadano privado dedicado a ayudar a los héroes dentro de Cuba y al estudio y la propagación de las ideas y los ideales de La Rosa Blanca, fundada por mi padre, Rafael Díaz-Balart, en enero de 1959. La Rosa Blanca es un ideal en marcha.

Es importante reconocer que el equipo bipartidista que trabaja por la libertad de Cuba desde dentro del Congreso de Estados Unidos está plenamente formado y funcionando más eficazmente que nunca, dirigido por mis queridos colegas Mario, Ileana, Bob y Albio, con el apoyo continuo y admirable de ésta comunidad.

Hay arduo trabajo por hacer en Washington este año. La economía de Estados Unidos esta peligrosamente cerca del catastrófico precipicio de la deuda incontrolable. Tenemos que urgentemente cambiar el rumbo fiscal de Washington antes de que la clase media americana, como la conocemos, sea relegada a los libros de historia.

Dejaré el Congreso de Estados Unidos cuando termine en enero de 2011 el periodo por el que fui electo y regresaré al ejercicio de mi profesión de abogado, con un sentido del deber cumplido, con amor y admiración infinitos por la nación más generosa y noble de la historia – Estados Unidos de América – y con profunda gratitud a Cristina y mis hijos, a mi mamá, a mis tres hermanos y el resto de mi familia, a Ana Carbonell y todo mi maravilloso equipo de trabajo, a mis amigos, y a mis electores, por haber hecho posible para mí el honor del servicio a través de esta importante posición pública.

Al dejar mi cargo público y comenzar la próxima fase de la lucha sin tregua, continuaré sirviendo, porque el servicio es una vocación que hombres y mujeres en una sociedad libre pueden ejercer también como ciudadanos privados, y que yo siempre ejerceré.

“Todos las cosas tienen su tiempo bajo el cielo.”

Gracias, queridos amigos. Muchas gracias.

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