Más de un millón de familias latinas perderán sus casas

“Este estudio saca a la luz el costo humano y social de las ejecuciones hipotecarias, y la urgente necesidad de una mayor intervención por parte del gobierno para apoyar a los propietarios de viviendas, incluyendo a aquellos que se encuentran desempleados”, advirtió la presidenta del NCLR, Janet Murguía.


El informe en el que cooperó además el Center for Community Capital (CCC) de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill fue divulgado esta semana en el primer aniversario del Plan de Estabilidad y Asequibilidad de la Vivienda del presidente Barack Obama.


El estudio está basado en las entrevistas hechas a algunas familias latinas que perdieron sus viviendas por una ejecución hipotecaria.


Este es el primer informe que proporciona un breve panorama del impacto a gran escala que el alto número de ejecuciones hipotecarias posiblemente tendrán en los millones de niños y familias estadounidenses que se espera pierdan sus casas en los próximos años.


En términos generales, las familias entrevistadas agotaron todos los recursos disponibles para conservar sus casas, no recibieron ayuda de sus prestamistas y a menudo dependieron de sus familiares y amigos para conseguir ayuda.


Discordia entre esposos, ansiedad, depresión, bajo rendimiento escolar de los niños, pérdida financiera y relaciones tensas entre padres e hijos fueron algunas de las consecuencias reportadas.


“Nuestros hallazgos sobre el impacto que tienen las ejecuciones hipotecarias en las familias son alarmantes “, dijo Roberto Quercia, director del CCC.


“Los niños en particular se ven profundamente afectados por la inestabilidad del hogar y experimentan problemas en la escuela”, indicó.

Principales conclusiones del informe:


• La pérdida de empleo y las fluctuaciones en el monto de los pagos de la hipoteca fueron los detonadores más comunes de morosidad y de las ejecuciones hipotecarias. Las familias entrevistadas reportaron una pérdida promedio de 89 mil 155 dólares a causa de la ejecución hipotecaria. La tremenda pérdida financiera obligó a los padres a retrasar e incluso eliminar sus planes de ayudar a sus hijos con los pagos de su educación universitaria, la compra de un coche o de una casa.

• A pesar de haber buscado ayuda para evitar la ejecución hipotecaria, ninguna familia entrevistada recibió aplazamiento de pagos, indulgencia de morosidad de su institución financiera, reestructuración de su préstamo u otros arreglos hipotecarios.

• Los padres, esposos e hijos sintieron una excesiva carga emocional que les generó depresión, ansiedad, tensión, sentimientos de culpabilidad y resentimiento.

• Más de la mitad de las familias reportó que sus hijos tuvieron problemas académicos o de comportamiento en la escuela, para relacionarse con sus hermanos y hacer nuevos amigos.

• Todas, salvo una familia, se quedaron sin reservas para usarse en caso de emergencia económica, y muchas escatimaron en su atención médica para ahorrar dinero.


Casi ocho millones de propietarios de casas en Estados Unidos están retrasados en sus pagos de hipoteca, y se calcula que alrededor de 400 mil familias latinas perdieron su casa en 2009.

Para el 2050, los latinos representarán un 30 por ciento de la población, comparado con el 14 por ciento en la actualidad.


El informe ofrece recomendaciones para estabilizar la situación financiera y de vivienda de las familias afectadas por las ejecuciones hipotecarias, y para reestablecer la propiedad de vivienda como un instrumento de acumulación de riqueza para los estadounidenses de ingresos medios.


En particular, el informe plantea las deficiencias de los esfuerzos del gobierno federal, y hace un llamado a los legisladores federales para que tomen medidas enérgicas que detengan la pérdida de riqueza que resulta de la pérdida de una casa.


“Para ayudar a que la nación se recupere del estrago causado por las ejecuciones hipotecarias, los estadounidenses necesitan tres cosas: rescate de las ejecuciones hipotecarias, incluso si no tienen trabajo; la oportunidad para que las familias dignas de crédito compren nuevamente una casa; y protecciones al consumidor y estándares de rendición de cuentas más enérgicos que ayuden a prevenir otra crisis en el futuro”, dijo Murguía.


Las entrevistas para este estudio fueron conducidas por cinco organizaciones comunitarias no lucrativas que proporcionan asesoría de vivienda a los latinos y que además pertenecen a la Red de Asesoría para Propietarios de Vivienda del NCLR.


Estas organizaciones son: Southwest Housing Solutions de Detroit, Michigan; Visionary Homebuilders de Stockton, California; el Centro Tejano para Asuntos de la Comunidad de Houston, Texas; la Alianza para la Educación y la Vivienda de Tampa, Florida; y la Corporación de Desarrollo Comunitario Dalton-Whitfield de Dalton, Georgia.

Para más información, visite www.nclr.org

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